Buenos Aires. El principal candidato opositor a la presidencia de Argentina, Mauricio Macri, se lanzó a la caza de los votos de peronistas desencantados para revertir su caída en las encuestas, en un último intento por forzar a su rival oficialista a un balotaje.

Alcalde de la capital Buenos Aires y líder del partido PRO, Macri es un ex empresario que ganó terreno con la promesa de acabar con la corrupción que achaca a décadas de gestiones del partido peronista, la fuerza hegemónica argentina con corrientes que van desde la izquierda hasta el liberalismo económico.

Pero en la recta final hacia los comicios del 25 de octubre, el candidato favorito de los mercados debe seducir a peronistas disidentes si quiere alcanzar un balotaje en noviembre contra el candidato oficialista, el también peronista Daniel Scioli.

La popularidad de Macri cayó en las últimas semanas por liderar una campaña laxa sin muchas confrontaciones, por la falta de propuestas concretas y por el temor de que podría tener problemas para gobernar con una férrea oposición peronista, coincidieron analistas.

En una imagen impensable hace unos meses atrás, Macri, el único de los tres principales candidatos que no es peronista, inauguró la semana pasada un monumento al ex presidente Juan Domingo Perón en la capital, acompañado de sindicalistas y líderes del peronismo disidente.

"Hay un caudal peronista que no está de acuerdo con el oficialismo y que está dividido entre diferentes sectores de la oposición. Un porcentaje de esa parte va a votar a Macri", dijo a Reuters Fulvio Pompeo, un coordinador de campaña del alcalde.

"Quiero invitar a los peronistas a que todos juntos trabajemos por esa Argentina que soñamos", dijo en esa ocasión.

Durante la primera parte de su campaña, Macri se mostró en la vereda opuesta al peronismo y a mediados de año rechazó una alianza con el peronista opositor Sergio Massa, el candidato que está tercero en las encuestas.

Los últimos sondeos muestran a Scioli muy cerca del 40% de las preferencias y a Macri en un rango del 25-30%, con Massa varios puntos debajo del alcalde.

Pero en el último mes, la intención de voto de Macri ha mermado en promedio cerca de 2 puntos porcentuales, según las encuestas. Y eso para Macri es preocupante porque Scioli podría ganar si obtiene al menos un 40% de los votos con un mínimo de 10 puntos porcentuales de ventaja sobre su escolta.

Ahora Macri necesita todo el apoyo que pueda lograr.

"Hay un caudal peronista que no está de acuerdo con el oficialismo y que está dividido entre diferentes sectores de la oposición. Un porcentaje de esa parte va a votar a Macri", dijo a Reuters Fulvio Pompeo, un coordinador de campaña del alcalde.

El peronismo ha sido el movimiento más popular de Argentina prácticamente desde sus inicios en la década de 1940. Desde entonces, la mayoría de los presidentes que gobernaron al país en momentos de democracia fue peronista.

"Está claro que es difícil ganarle al peronismo (oficialista) sin ser peronista", dijo a Reuters Carlos Fara, presidente de la consultora Carlos Fara & Asociados.

No será fácil para Macri convencer al electorado peronista con su idea de rescatar causas centrales de ese movimiento como la justicia social y los derechos de los trabajadores.

"No estoy muy segura de que pueda impactar favorablemente a través de la inauguración de un monumento a Perón, porque por muchos sectores es visto como oportunismo electoral", dijo la analista Graciela Römer.