“Hoy me comprometo a defender a sus hijos y a sus nietos como he cuidado a mis hijas”, dijo Josefina Vázquez Mota en su discurso tras ganar la contienda interna del PAN.

La posibilidad de que México pueda tener a la primera presidenta de su historia en la figura de la derechista Josefina Vázquez Mota generó expectación. Sin embargo, en los círculos políticos e intelectuales pareciera que hay dudas al respecto. Más que sus propuestas, durante las elecciones internas su campaña se enfocó en destacar su condición de género y su popularidad, y fueron más sonadas sus entrevistas en la prensa rosa que en la política o la económica.

Para el doctor en ciencia política de la universidad de Turín José Fernández Santillán, el hecho de que Vázquez Mota sea en 2012 la primera candidata del gobernante Partido Acción Nacional –el que cuenta con el registro más antiguo en el país– lejos de ser un avance para México demuestra lo atrasada que está la derecha en el país, toda vez que Vázquez Mota será la quinta mujer en aparecer en una boleta presidencial; desde 1982 el país ha tenido candidatas a la presidencia en todas las elecciones, excepto en el año 2000, todas ellas emanadas de la izquierda.

Vázquez Mota no es nueva en la política. Ingresó al PAN en 1980, donde fue Coordinadora Ciudadana del partido y luego titular de la Secretaría de la Mujer. Dentro de la iniciativa privada fue asesora de dos de los principales organismos empresariales del país, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex). Sin embargo se hizo famosa con un libro de superación personal titulado Dios mío, hazme viuda por favor, un best-seller donde invitaba a las mujeres a atreverse “a ser viuda del miedo a elegir, del temor a desarrollar sus talentos y potencialidades, de asumir su libertad y responsabilidad”, según la reseña de la editorial.

En el año 2000, con la llegada del PAN a la Presidencia de la República, un grupo de headhunters la seleccionó como la indicada para ocupar la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). En ese entonces fue vista como “una ocurrencia más de Vicente Fox”, apunta el analista político y catedrático de la UNAM Ezra Shabot. A partir de entonces Vázquez Mota empezó a forjar su carrera política: “fue creando equipos de trabajo efectivos y ése es su mayor aporte. Saberse rodear de gente que tiene capacidad para hacer las cosas”, dice Shabot. “Y eso fue lo que le permitió dar un seguimiento adecuado a las políticas sociales de las anteriores administraciones”.

La carrera de Vázquez Mota sufrió un golpe el año 2006, cuando fue nombrada Secretaria de Educación Pública, ya bajo la administración del actual presidente, Felipe Calderón. Allí la estructura sindical, encabezada por la poderosa líder de los profesores, Elba Esther Gordillo, presionó hasta lograr su salida. Según Shabot, el mandatario negoció el apoyo de la estructura electoral del profesorado, a cambio de darle la subsecretaría de educación básica a Fernando González Sánchez (yerno de Esther Gordillo).

Para el analista, el hecho de que Josefina no haya sido la primera opción ni con Vicente Fox ni con Felipe Calderón, la presenta como alguien con una visión diferente del proyecto de país de ambos mandatarios. Y esto, precisamente, le permite enfrentar al puntero de la contienda Enrique Peña Nieto, candidato del Partido Revolucionario Institucional y que lidera en las encuestas. Por el momento. Porque a comienzos de febrero Peña Nieto completó tres meses de caída. Durante este lapso, según las encuestas, perdió unos 18 puntos, mientras que Josefina Vázquez Mota (sin ser todavía candidata) creció 9 puntos. A seis meses de la elección Josefina tiene un nivel de conocimiento entre la población de 84% frente a 95% de Peña. Básicamente el priista ya no tiene hacia donde crecer y Josefina tiene un colchón de 10 puntos que puede ganar a favor.

¿Recurrirá al conocimiento del terreno y de los programas sociales para capturar estos votos?. El estudio “Programas sociales y elecciones, análisis de los programas de combate a la pobreza en contextos electorales durante la administración de Vicente Fox”, elaborado por el centro de análisis Fundar, explora la posible manipulación de los padrones de beneficiarios de los programas de la Sedesol a favor de Felipe Calderón, cuando el 9 de enero de 2006 Josefina Vázquez se convirtió en su coordinadora de campaña. De hecho, hay quienes le adjudican a ella el triunfo del ahora presidente.

Una posibilidad que Shabot refuta: “Si ves los datos de 2006, descubrirás que en las zonas donde los programas sociales eran más intensos no ganó el PAN sino el PRD”, dice.

Porque soy mujer. En su discurso tras ganar la contienda interna del PAN por 17 puntos por arriba del segundo lugar, Josefina Vázquez Mota se comprometió en un polémico discurso “a cuidar a sus familias como he cuidado a la mía”.

Jesús Silva Herzog Márquez, uno de los analistas políticos más respetados del país, apuntó en su columna: “Lo que cuestiono es que se invoque a la familia como modelo político. Hacerlo invita a una inspección que nada aporta a la vida pública. Para evaluar a la política debemos mantenernos lejos de la recámara de sus hijas. La candidata no debería invitarnos a abrir esa puerta”.

Por otra parte, los movimientos feministas están lejos de sentirse representadas por la candidata de la derecha. Entre otras cosas, cuestionan que durante su estancia en la Cámara de Diputados federal, donde fue coordinadora del Grupo Parlamentario del PAN, se aprobaron reformas a las constituciones de 17 estados para criminalizar a las mujeres por interrumpir su embarazo. Se les llamó “leyes a favor de la vida”, en cuya esencia la entonces diputada estaba de acuerdo.

Dichas legislaciones prohíben incluso el uso de la anticoncepción de emergencia y fueron una respuesta de la derecha a la legalización, en la Ciudad de México, de la interrupción del embarazo hasta las 12 semanas de gestación. Tras éstas se encontraba un modelo diametralmente opuesto de candidatura femenina a la jefatura del Estado, la de Patricia Mercado, quien además impulsó en su campaña el matrimonio para parejas del mismo sexo y el derecho a decidir de cada mujer sobre su reproducción.

Nadie en México le regatea a Vázquez Mota el hecho de que sea, en realidad, la primera mujer con posibilidades reales de obtener la Presidencia de la República, pues las anteriores cinco mujeres candidatas fueron consideradas “testimoniales”, de partidos minoritarios o emergentes. Sin embargo, ser mujer no sería suficiente para cautivar al electorado mexicano de hoy.

En opinión del analista Gustavo Ramírez, Vázquez Mota es una candidata competitiva por varios motivos: “es una mujer que se puede batir en una campaña, tiene experiencia ya en ellas; es carismática y conocida; es conservadora, como la mayoría de los electores, las encuestas la colocan con un balance de imagen positivo, y está el espacio para crecer hacia las elecciones”. Sin embargo, Ramírez considera un error el valorar su candidatura por género. “Es sólo una persona que aspira a la presidencia con posibilidades de triunfo”, dice.