Cucunati, Panamá. Carlos Bacorizo arranca diariamente su trayecto de media hora hacia la escuela a través de la jungla, sin saber si llegará a clase. En su camino hay un rió que a menudo se desborda.

Inclusive si logra cruzar el río de 50 metros de ancho -a veces con los libros, uniforme y zapatos sobre la cabeza para conservarlos secos- llega al salón sólo para recibir una educación de las peores en el mundo.

"A veces, cuando está un poco grandecito, tenemos que cruzar en calzoncillos", dijo Bacorizo, de 14 años. "Es peligroso", agregó.

Muchos países de Latinoamérica tienen que lidiar con escuelas pobres, pero sólo Panamá combina una riqueza superior a la de varias naciones europeas y un crecimiento económico de casi dos dígitos con uno de los peores sistemas educativos en el mundo.

Pese a que el 4% del comercio global cruza por su canal transoceánico, tener dos de los puertos más activos de Latinoamérica y contar con una infraestructura de comunicaciones y financiera que atrae inversiones de todo el mundo, Panamá se está quedando sin trabajadores calificados.

Décadas de educación deficiente crearon el problema que, según expertos, podría pronto pisar el freno al crecimiento económico.

"En vez de crecer 6-7% al año, podríamos crecer 4-5% al año", dijo el ex presidente Nicolás Ardito Barletta, quien ahora dirige el Centro Nacional de Competitividad.

Panamá -cuyo Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en 2010 fue de US$7.600, superando el de Rumania, Bulgaria y Serbia, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI)-, está previsto que registre una expansión económica del 9% en 2011.

Después se desaceleraría a 7%, pero esa meta podría estar en riesgo si Panamá no logra llenar 90.000 puestos de trabajo calificado en los años venideros, dijo Barletta.

Un fuerte gasto en infraestructura -como los US$5.250 millones en la expansión del Canal de Panamá- junto con los ingresos por puertos, bancos y una zona de libre comercio han impulsado la economía, basada en 80% en servicios.

El sector servicios en su totalidad ahora está expuesto al ajustado mercado laboral, dijo Felipe Chapman, un directivo de servicios financieros de la firma Indesa, quien destacó la necesidad de una reforma educativa.

"Ayer era tarde", agregó.

De entre 139 naciones, la educación primaria de Panamá se ubica en el lugar 129, según el Reporte de Competitividad Global 2010-2011 del Foro Económico Mundial. Su educación superior se ubica en el puesto 128.

Solucionar el problema determinará si Panamá se convierte en la nación de alto ingreso que sus líderes soñaron o se estanca en la renta media, dijo Chapman.

El robusto crecimiento y la creciente inversión extranjera enmascara la contracción de trabajadores que ya sufre el país.

"La falta de mano de obra calificada obliga a los empresarios a traer mano de obra extranjera, lo cual es más costoso para ellos y poco beneficioso para nuestro país", dijo Raúl Alemán, director general de Banco General, el mayor banco local de Panamá.

En 2009, la gigante estadounidense General Electric prefirió a Chile sobre Panamá para un proyecto que según medios locales requería hasta 1.500 ingenieros y expertos en computación que hablaran inglés.

Cenicienta. La floreciente industria turística de Panamá es la principal amenazada. Miles de cuartos de hotel nuevos están por completarse en los años venideros, pero los hoteleros se preocupan para llenar los puestos de trabajo.

Las perspectivas educativas para el joven Bacorizo están amenazadas por otras razones más que el río.

La planta eléctrica de Cucunati generalmente sólo trabaja por las noches, dejando el salón de computación a oscuras por el día, y la escuela preparatoria más cercana a su casa está al menos a tres horas de distancia.

Las escuelas en la atestada de rascacielos Ciudad de Panamá son poco mejores. Los estudiantes atiborran los salones con viejas bancas de madera, que muchas veces son sólo una escala para que los adolescentes terminen vendiendo droga.

Los profesores entran en paro con regularidad. Recientemente realizaron uno de dos días en protesta por las intenciones del gobierno de modificar el plan de estudios de nivel medio superior, que no ha cambiado prácticamente nada desde la década de 1970.

"Todo tipo de estudios siempre nos colocan al final", dijo Elizabeth Petrovich de Molina, una especialista en educación de la Universidad de Panamá.

"Tenemos un rezago digamos de más de 30 años", agregó.

Petrovich apuntó dos problemas principales: cada cinco años la nueva administración aborda los problemas educativos desde cero y luego la oposición del sindicato acaba con cualquier intento de reforma.

Sin embargo, la oposición podría estar cediendo. Pese a las huelgas, el 90% de los profesores que impartirá el nuevo plan de estudios asistió a una reciente sesión de entrenamiento, dijo Petrovich, lo que sugiere que los esfuerzos del presidente Ricardo Martinelli para una reforma podrían durar más que su mandato.

Por primera vez, el gobierno ha solicitado la ayuda de la Universidad de Panamá y el apoyo del sector privado va en aumento.

Bajo la reforma -que se enfoca en las habilidades requeridas para turismo y tecnología, así como un mayor énfasis a idiomas, matemáticas y ciencias-, las escuelas están siendo equipadas mejor.

No obstante, el dinero no siempre ha ayudado.

El FMI ha señalado que Panamá gasta en educación más que Chile, sin embargo su educación superior se ubica casi 30 lugares por debajo de la chilena según su estudio.

Muchos de esos recursos simplemente se desperdician.

Ubicada junto a un hotel de cinco estrellas cerca del extremo del Canal de Panamá, la escuela "Cosecha Amistad" recientemente fue dotada con un laboratorio de computadoras.

Sin embargo, no ha tenido acceso a internet desde hace tres meses, cuando fue robado el cable principal.

En Cucunati, los pobladores quieren un puente. Un presupuesto ya fue aprobado pero funcionarios de la localidad dicen que no es suficiente.

"Me preocupa el enfoque que el gobierno nacional está dando a estos manejos de infraestructura porque a nosotros siempre nos han dejado al último, como La Cenicienta del país", dijo el sacerdote local Jesús Cedeño.