El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ofreció este miércoles radicalizar su proyecto político llamado "revolución ciudadana" ante miles de seguidores que se movilizaron en Quito para defender su política laboral, que es rechazada por la oposición.

"Prepárense porque radicalizaremos la revolución en democracia con inteligencia, pero radicalmente. O cambiamos definitivamente la patria o no la cambiamos nunca, el pasado no volverá, ni un paso atrás, a estar más unidos que nunca", dijo Correa.

El mandatario socialista afirmó que lo importante no es postularse a una nueva reelección en los comicios presidenciales de 2017, sino que continúe su proyecto político ya que existe una "restauración conservadora de la derecha para desestabilizar a la revolución ciudadana".

El llamado del gobernante de izquierda, en el poder desde 2007, se dio en respuesta a otra movilización que realizaron este miércoles en Quito sectores sociales, estudiantiles, e indígenas de oposición para protestar un nuevo Código Laboral que impulsa Correa.

La iniciativa, que aún no se envía al Congreso, busca poner límites a los salarios en el sector público, a las utilidades y a ciertas jubilaciones.

Los descontentos también protestaron en contra de una propuesta oficialista sobre la reelección indefinida para todos los cargos de elección popular, incluido el de presidente, una eventual alza de pasajes del transporte público, entre otras decisiones del mandatario socialista.

Las manifestaciones de ambos bandos se replicaron en otras provincias del país.

En Quito, no se registraron enfrentamientos entre los participantes de las dos marchas, según la Policía local, pero si hubo disturbios y actos vandálicos en la de la oposición.

El ministro del Interior, José Serrano, informó a la prensa que encapuchados se infiltraron en la protesta y provocaron grescas con efectivos de la Policía, dejando un saldo preliminar de al menos 15 uniformados heridos y un sinnúmero de detenidos.

El presidente Correa, calificó como política la marcha de la oposición y dijo que esta "es la táctica de siempre para tratar de ablandarnos, (pero) no nos van a asustar, no nos van a intimidar, no va a pasar absolutamente nada".

"Continuaremos escuchando a todos, pero tomando decisiones en base a principios, valores, en función de las grandes mayorías", advirtió.

El mandatario recalcó que en democracia, la oposición tiene derecho a marchar pero no "hay derecho es asesinar la verdad, a actuar con cinismo descarado" al arremeter contra la dirigencia sindical que antes de su gobierno no protestaban contra la explotación y tercerización laboral.

"¿Dónde estaban esos eternos dirigentes cuando se robaba a los trabajadores una jubilación digna después de toda una vida de trabajo y a los trabajadores que no se los afiliaba al seguro social?", preguntó.

Apuntó que no hay gobierno en la historia ecuatoriana que haya hecho más por la clase trabajadora que el suyo al tiempo que destacó que todo proceso revolucionario tiene una contrarevolución.