Salalah, Omán. Alrededor de 3.000 manifestantes salieron a las calles luego de las oraciones del viernes en el puerto de Salalah, en el sur de Omán, en una de las mayores protestas en reclamo de reformas desde que disturbios aislados comenzaron hace dos meses en el sultanato.

En vez de conducir las plegarias en una mezquita, un predicador las dirigió en un estacionamiento ubicado enfrente de la oficina del gobernador, donde se habían reunido alrededor de 3.000 fieles. El grupo marchó por las calles luego del sermón.

"El pueblo de Omán no tiene miedo de protestar el tiempo que lleve la reforma, lo primero y principal es lograr que los funcionarios del gobierno, que han malversado fondos durante años, vayan a juicio", dijo el clérigo Amer Hargan, a la multitud.

El sultán Qaboos bin Said, un aliado de Estados Unidos que ha gobernado Omán por 40 años, prometió un paquete de US$2.600 millones el domingo 17 de abril luego de casi dos meses de manifestaciones inspiradas en los levantamientos populares que se han extendido en todo el mundo árabe.

Los manifestantes omaníes han centrado sus demandas en mejores salarios, empleos y el fin de la corrupción. Muchos están furiosos con la percibida falta de voluntad del Estado para juzgar a los ministros echados por casos de corrupción en respuesta a las protestas de febrero.

También están ansiosos por ver mayores oportunidades laborales, luego de que el sultán prometió el mes pasado la creación de 50.000 puestos de trabajo.

"Aún estamos esperando los trabajos que nos prometieron", dijo el manifestante Seif al-Basaid. "¿Cuánto tiempo tenemos que esperar?", se preguntó.

Los disturbios en Omán han sido relativamente pequeños, con decenas de manifestantes acampando cerca del cuasi-Parlamento, el consejo Shura, en la capital Mascate.

Una sentada que duró semanas en la ciudad industrial de Sohar, el epicentro del movimiento de protesta, fue reprimida por las fuerzas de seguridad, que dispersaron los bloqueos en las rutas y arrestaron a cientos de personas por supuestos actos de vandalismo.

Previamente esta semana, Omán anunció indultos para 234 personas detenidas durante las protestas, pero no dijo cuándo fueron liberados.

Los productores de petróleo del Golfo Arabe, que buscan evitar que las revueltas populares se afiancen en la región, lanzaron un paquete de ayuda de US$20.000 millones para Bahréin y Omán el 18 de abril.

La medida generadora de empleo, que dará US$10.000 millones a cada país para mejorar los servicios de vivienda e infraestructura en 10 años, fue más generosa de lo esperado.

El sultán Qaboos ofreció una serie de reformas laborales, incluyendo un pago mensual para los desempleados y aumentos salariales para los empleados públicos. Pero en Salalah, los manifestantes dijeron que el incremento de 140 a 200 riales (US$519,5) por mes es insuficiente.

"La semana pasada encontré un trabajo en el sector privado, pero es de sólo 200 riales y no es suficiente para mantenerme. El Gobierno tiene que duplicar el salario mínimo", dijo el manifestante Ali al-Mahrati.