Amán. Miles de sirios demandaban este viernes la caída del presidente Bashar al-Assad y prometieron apoyar a la ciudad de Derá, donde tanques y soldados intentaron aplastar la resistencia contra su gobierno autoritario, dijeron activistas.

"¡El pueblo quiere el derrocamiento del régimen!", gritaron los manifestantes en el suburbio de Saqba, en Damasco, de acuerdo a un testigo, desafiando la violenta reacción del Gobierno, que dejó 500 muertos desde que comenzaron las protestas en Derá el mes pasado.

Los manifestantes salieron a las calles en las ciudades de Homs; Hama; Banias, en la costa del Mediterráneo; Qamishly, en el este, y Harashta, un suburbio de la capital.

En la ciudad costera de Latakia se escucharon disparos y en Damasco se desataron dos pequeñas protestas, indicaron testigos, un líder de la oposición y un grupo de derechos humanos.

En Derá, soldados sirios dispararon al aire para impedir que la gente asistiera a las oraciones del viernes o se manifestara, dijo un residente a Reuters. Otro afirmó que grupos de personas se dirigían de Derá hacia pueblos cercanos con la intención de congregarse.

"Los francotiradores en los techos de los edificios están disparando contra todo lo que se mueve. Quieren evitar que la gente salga a las calles", dijo Abu Mohammad al canal Al Jazeera.

Testigos reportaron que las rutas que conducen a Damasco estaban cerradas el viernes por la mañana para impedir que la gente marchara desde las áreas rurales hacia la ciudad.

Wissam Tarif, director del grupo de derechos humanos Insan, indicó que se podían ver francotiradores en varios suburbios de la capital, como Harasta, Daraya y Douma, desde donde los manifestantes han intentado marchar hacia el centro en las últimas dos semanas, para ser atacados por las balas del Gobierno.

Otro testigo informó que camiones de la Guardia Republicana equipados con ametralladoras patrullaban la calle circular que rodea Damasco.

Llamado de los Hermanos. Los exiliados Hermanos Musulmanes de Siria, que hasta ahora se han mantenido al margen de la protesta, llamaron a los sirios a salir a las calles el viernes para apoyar a Derá, donde un grupo de derechos humanos dijo que las muertes civiles por el ataque del Ejército subieron a 50.

Fue la primera vez que los Hermanos, fuertemente reprimidos junto a otros movimientos izquierdistas seculares bajo el mandato de Hafez al-Assad, el fallecido padre del actual presidente, convocaron directamente a las manifestaciones.

El grupo dijo que las acusaciones de las autoridades sirias de que militantes islamistas estaban detrás de los disturbios eran erradas y buscaban fomentar una guerra civil y minar las demandas de mayores libertades políticas y el fin de la corrupción.

El viernes, el día de descanso y rezo para los musulmanes, ha sido la oportunidad para que los opositores se congreguen, desafiando las repetidas advertencias de las autoridades.

Las fuerzas de seguridad mataron a al menos 120 manifestantes el viernes pasado, dijo la organización de derechos humanos siria Sawasiah, en las mayores protestas en el país desde que comenzó el levantamiento el 18 de marzo en Derá.

Pero los residentes en Derá aseguraron que el ataque del Ejército no quebrará a la ciudad de 120.000 habitantes.

"A pesar de todo, la gente ha salido luego de las oraciones de ayer por la noche y gritó "Dios es Grande" desde los techos. Queremos resistir, aunque sea sólo con nuestras voces", dijo por teléfono un hombre que se identificó como Abu Zaid.