La Paz. Una marcha indígena de más de dos meses contra una carretera en la selva boliviana culminó este miércoles convertida en una masiva protesta antigubernamental, apenas tres días después de que el presidente izquierdista Evo Morales sufriera el primer revés electoral de su mandato.

Aclamados por millares de personas en su recorrido final, los indígenas anunciaron que permanecerán por tiempo indefinido en La Paz, mientras el gobierno aseguraba que estaba listo para instalar un diálogo sobre el polémico proyecto vial financiado por Brasil y otros temas planteados por los marchistas.

"No puede ser que en un Gobierno indígena se violen derechos indígenas, sus territorios, la madre tierra", dijo Fernando Vargas, uno de los líderes de la protesta, en un discurso desafiante tras la caminata final que paralizó gran parte de La Paz durante varias horas.

Afirmó que los indígenas amazónicos esperaban que Morales ceda ante las demandas de la movilización y que pida disculpas a los pueblos indígenas por la violenta represión policial que desactivó fugazmente la protesta a fines de septiembre, desatando una ola de solidaridad con la protesta.

Ciudadanos comunes, maestros, universitarios, sindicalistas y ecologistas acompañaron hasta el centro de La Paz a los indígenas amazónicos que caminaron 600 kilómetros en rechazo a la carretera que atravesaría su reserva, el Territorio Indígena y Parque Nacional Isidoro Sécure (Tipnis).

Los indígenas fueron recibidos en una plaza céntrica por representantes de la Iglesia Católica, quienes celebraron una misa y saludaron "la defensa de la madre tierra" que motivó la caminata iniciada el 15 de agosto en la ciudad amazónica de Trinidad.

Momento político. La marcha indígena puso de manifiesto diferencias entre los pueblos "originarios" minoritarios de las tierras bajas y las mayorías indígenas de las tierras andinas del occidente, que constituyen la base política del aymara Morales, quien está en el segundo año de su segundo mandato quinquenal.

La llamada "defensa del Tipnis" fue tema recurrente de la campaña opositora a la que se atribuye en gran medida un alto porcentaje, cercano al 50%, del votos nulos registrados en las elecciones judiciales del 16 de octubre.

"La marcha indígena y los resultados de la elección de jueces son dos temas separados, pero se producen por la suma de desaciertos del gobierno y eso es lo que tienen en común", dijo el analista Franklin Pareja, docente de la universidad estatal de La Paz.

Otro investigador universitario, Roger Cortez, afirmó, en referencia a la represión que sufrió la marcha, que "el problema grande es que el gobierno ha perdido sensibilidad y capacidad de asumir lo que pasa y reaccionar ante ello, lo hace más bien con una fuerte inclinación a la violencia".

El diputado indígena amazónico Pedro Nuni, parte del oficialismo, dijo que Morales "tiene que definirse, debe dar la cara y una solución, o tendrá graves problemas muy pronto ya no sólo con los indígenas".

El gobierno municipal de La Paz, en manos de la oposición, organizó la bienvenida a los indígenas y les ofreció albergue por tiempo indefinido.

Otros opositores a Morales, desde radicales de izquierda hasta diputados de derecha, se sumaron a última hora a la marcha exigiendo también a Morales que cancele definitivamente el proyecto vial de 306 kilómetros y US$420 millones.