La venezolana María Corina Machado es una de las protagonistas del proceso eleccionario que tuvo Venezuela el pasado domingo 26 de septiembre. Independiente de partidos políticos, logró la más alta votación en el país en las recientes elecciones para la Asamblea Nacional, consolidándose como uno de los principales rostros de la opositora alianza Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Fundadora de la organización Súmate, buscó mecanismos para incrementar la participación en la democracia venezolana, entrando en fuertes conflictos con el gobierno del presidente Hugo Chávez. Hoy su nombre suena entre los favoritos para liderar la oposición desde la renovada Asamblea Nacional. Sobre el rol y el futuro de la oposición, Machado habla con Felipe Aldunate, director editorial de AméricaEconomía.

-La MUD está formada por más de 20 organizaciones y movimientos, entre los que han dominado fuerzas centrifugas en el pasado. ¿Cómo van a lograr mantenerse unidos como oposición esta vez?

-Conseguimos algo que hace nueve meses se veía como prácticamente imposible: conseguir una oferta electoral unitaria. Antes todos evaluábamos el gobierno de Hugo Chávez de distinta manera. Yo creo que la radicalización del presidente en estos últimos meses ha contribuido a presionar para que se consolidara la unidad y evitar errores anteriores, como en el caso de las elecciones regionales del 2002, en que pese a que estaban los distintos de distintos grupos de disidentes, ante la diversidad de los candidatos terminó imponiéndose el oficialismo.

-Ahora tienen una unión electoral…

-Sí. Hubo una respuesta firme de la ciudadanía, la que presionó por la unidad. Pero fue una unidad que trascendió a los partidos: fue esperanzador ver a grupos provenientes del sector sindical, del sector gremial, medios de comunicación, movimientos estudiantiles, organizaciones de base, organizaciones de derechos humanos, incluso algunos vinculados a distintas iglesias, los que sintieron que lo que estaba en juego era mucho más allá del control de la Asamblea Nacional o incluso del poder Ejecutivo por parte de un grupo u otro ideológicamente distinto.

-¿Cuál es el gran reto por delante?

-Para quienes están fuera de Venezuela es difícil entender el logro conseguido: las condiciones tan desiguales en las que se alcanzó esta victoria. Éstas no fueron elecciones limpias y libres. Fueron elecciones en las cuales por una parte se había ido reconstruyendo el diseño del sistema electoral, en la que se violó la constitución al cambiar el sistema de representación proporcional que establece nuestra constitución, por un sistema mayoritario. Cambió los circuitos… Pero no sólo eso: hubo otras dos estrategias que hay que denunciar. La primera tiene que ver con el gasto de recursos públicos en la campaña. Fue una campaña obscena. La constitución venezolana prohíbe que se usen fondos públicos para propaganda, pero el presidente salía en televisión regalando lavadoras. Estuvo cuatro horas al día en televisión en promedio durante toda la campaña en televisión. La otra estrategia usada fue la intimidación. De manera sistemática en nuestro país se genera terror político en particular en sectores vulnerables como los empleados públicos , pensionados, miembros de las fuerzas armadas, los beneficiarios de los programas sociales… Más de seis millones de personas, de un registro de 17, una porción importantísima del país, a quien se le dice cualquier cosa que ustedes hagan en contra del gobierno, los vamos a castigar, y se les hace creer que el voto no es secreto.

124

-¿Cómo hacemos para pasar de esta alianza electoral a una que genere un programa de gobierno?

-Ese es el gran desafío: mantener la unidad y ver cómo pasamos de una unidad electoral a una unidad de acción política, de conducción política y de acción social que además se amplíe a muchos más sectores que aún no se han involucrado y personas que no necesariamente están en redes sociales de alguna naturaleza. Ese es el gran desafío y eso es lo que tenemos por delante en estos dos años, tanto por la gestión dentro y fuera del parlamento.

No va a ser fácil. Algunos partidos pueden tener incentivos para actuar buscando favorecer a sus grupos, especialmente los partidos que fueron los que lograron el mayor apoyo al menos en el número de diputados. Pero creo que la opinión pública va a estar ahí pendiente; éste va a ser un factor decisivo para que la MUD se mantenga actuando de manera coherente, porque de lo contrario, quien se va favorecer es el gobierno.

-¿Se puede saber qué tipo de programa de gobierno puede salir de la actual MUD?

-La mesa de la unidad en ese sentido ha producido documentos interesantes. Ha sido fruto de un proceso más allá de los matices ideológicos. Y es que hay una visión clara de la sociedad que queremos: una sociedad autónoma y no dependiente del Estado. Una sociedad en la cual el Estado le sirva y no una en la cual sea el Estado el que se sirva. Eso implica que en Venezuela tenemos que primero crear un modelo de inclusiones genuinas, donde todos los venezolanos sepan que tiene derechos y pueden ejercerlos independientemente de su preferencia política, ideológica, su ubicación geográfica, su raza o su religión. El actual se ha convertido en el modelo más excluyente, discriminador. Y lo primero que tenemos que hacer es transmitir la convicción a cada venezolano de que vamos a lograr una sociedad de hombres y mujeres libres, iguales, eso es lo primero.

-Ése es el primer punto…

-En segundo lugar tenemos que crear una sociedad prospera, una sociedad donde haya generación de empleo productivo, pues ésa es la única manera de erradicar la pobreza. Y es que hoy todos los venezolanos entendemos que el principal desafío es cómo erradicamos la pobreza en Venezuela. Este es un gobierno que en mi opinión ha utilizado la pobreza; quienes dicen que Chávez quiere a los pobres, yo respondo, sí, los quiere pobres, los necesita pobres y dependientes del gobierno, porque esa es la manera de ejercer el control político en sectores muy vulnerables.

La tercera estrategia es crear instituciones solidas, democráticas, independientes que hagan sostenible el avance democrático de Venezuela. La destrucción institucional que ha operado en la ultima década es indescriptible. Los venezolanos hemos perdido toda la confianza en las instituciones y allí comienza un proceso árduo de mediano y largo plazo, que parte de un liderazgo moderno, un gobierno responsable; ése es el desafío para poder lograr la reconciliación de Venezuela. Si queremos un país que realmente prospere y unido, tiene que ser un país en el que nos reencontremos y en el que aprendamos a perdonar.

125

-¿Hay algún modelo internacional, algún referente externo que el MUD esté siguiendo para llevar a cabo todos estos planes?

-El régimen actual es un modelo sui generis. Quien trate de encasillar el modelo del socialismo del siglo XXI o el Chavismo en un modelo ya antes visto, creo que simplifica la situación. Este es un modelo que tiene obviamente un elemento militarista fundamental, pues ha politizado las fuerzas armadas y ha militarizado el poder público. Hay un componente populista, demagógico en extremo, y hay un elemento de corrupción intrínseca. Hay una estructura de mafias, que se ha ido instaurando en los distintos sectores del país, que también es altamente preocupante. Además, un enorme control económico. Es una combinación compleja. Por ello no podemos simplificarlo y decir que esto es una copia de otro modelo, o que necesitamos copiar algún otro para salir de él. Ahora experiencias de transición que nos inspiren, hay muchas: el caso de Sudáfrica es un proceso interesante, el caso de Irlanda interesantísimo. El caso chileno, con sus diferencias, es fuente de gran aprendizaje.

-La MUD obtuvo 48,09% de los votos. Para seguir creciendo deben quitarle votos a Chávez. ¿Cómo se ganan esos votos?

-Te corrijo: la disidencia, todos aquellos que no están de acuerdo, que no votaron por el modelo del presidente Chávez, llega casi al 52% .

-Pero esa suma incluye al Partido Patria para Todos, que ha sido tan crítico de Chávez como de la oposición, y en ciertos temas está más a la izquierda de Chávez.

-No, no es así. El PPT es disidencia absoluta del oficialismo.

-¿Pero lo pueden integrar a la alianza?

-Ese es el gran desafío. Lo importante ahora es que el PSUV, el partido único de gobierno, obtuvo 48%. Es el que tiene minoría en el apoyo popular. Eso es algo extraordinario dadas las condiciones en que se dio la elección.

-¿Cuáles van a ser los principales temas de la agenda económica, dado el estado actual de la economía venezolana?

-La confianza lamentablemente no se decreta. Mucho menos con leyes en un país que no se cumple la ley. Acá tenemos claro cuáles son las leyes que han ido en detrimento de la generación de inversiones, empleos y crecimiento del país, y sabemos cuáles son las necesarias para revertir ese proceso. Pero el punto es que exista voluntad política. Mientras no exista, no nos van a creer. Ni los venezolanos ni los extranjeros. Nosotros necesitamos aprovechar los recursos maravillosos que tiene el país para desarrollar crecimiento en múltiples aéreas  y para eso vamos a necesitar una inversión de manera importantísima. Pero debemos partir por la confianza, hay que generar confianza. Dar confianza en que tendremos un Estado de derecho, que va a respetar, que va a hacer políticas sensatas, que se van a invertir en áreas prioritarias. Venezuela debe convertirse en un milagro de desarrollo económico y social al cabo de este proceso de transición. Van a venir momentos muy duros, porque tenemos la inflación más alta del continente y una de las tres más altas del mundo. El drama de la economía ha sido de los elementos que le han dado más duro a la popularidad del presidente, porque cuando tú tienes una economía con estos niveles de inflación, quienes más sufren son los más pobres y es allí donde está el principal desencanto de la población. Que sienten que se han perdido empleos. Que la calidad de vida se deteriora todos los días y que la inflación no tiene expectativas de corregirse en mediano plazo. El gran esfuerzo debe estar en cómo poder dar señales de confianza, cómo demostrar que tendremos un gobierno responsable, con una Asamblea Nacional que va a controlar los otros poderes públicos.

-Los empresarios venezolanos parecen ser los grandes ausentes en el resultado conseguido por la oposición.

-Cuando hablo de la intimidación a los distintos sectores, si hay un sector que está aterrorizado, es el sector privado: grandes, medianos y pequeños empresarios. Aquí se hace saber a todos quienes tienen una empresa, de cualquier tamaño, que cualquier iniciativa que vaya en una dirección distinta a la del presidente, pues será sancionada con la pérdida de sus activos, de sus negocios. No hay un sólo empresario que se atreva.

-¿No hubo apoyo empresarial a la campaña?

-No sé si apoyaron de alguna otra manera, pero públicamente no se sienten seguros de hacerlo. Yo tuve que financiar una campaña y fui persona en persona. Con algunos consigues que te hagan los materiales a un costo mínimo o algunos beneficios de pago, pero no se atreven a hacerlo activamente. Están totalmente chantajeadas.

-Vamos a Pdvsa, la gran empresa venezolana. ¿Qué cosas se pueden hacer desde la Asamblea Nacional para revertir la situación por la que atraviesa en que cae su producción y rentabilidad?

-Para la economía venezolana el petróleo es la dinámica esencial y es absolutamente prioritario. Por un tema de cálculo presupuestal, gran parte de los recursos de Pdvsa se invierten en aéreas que no tienen que ver con la operación de la empresa, pero que son considerados como gastos operativos, con lo cual el impuesto final al fisco es mucho menor. Hay además recursos que van directamente a fondos que ni siquiera son entregados al Banco Central de Venezuela. El poder Legislativo y la Asamblea Nacional tiene una responsabilidad inmensa en la comisión de energía, la comisión de finanzas, y por supuesto, la plenaria con el objetivo de poner orden en las cuentas nacionales. Hay que entender de cuánta plata estamos hablando, cuánta que entra y sale, en la administración pública. Vamos nosotros a ejercer nuestra labor contralora eso es totalmente prioritario.

-En términos de política vecinal latinoamericana, ¿qué crees que hay que mejorar en término de la relación de Venezuela con los vecinos?

-Venezuela siempre fue un pionero en la promoción de tratados de intercambio con otras zonas y crear mercados, como fue el caso de la Comunidad Andina en su momento. Es algo por lo que estamos orgullosos. Extraer a Venezuela de su mercado natural, limitarlo, condicionarlo a elementos de orden político, es criminal, es trágico. Perjudica a los venezolanos y sobre todo a aquellos que están produciendo en el sector de manufacturas y en el de servicios. Una tragedia que se ve al revisar las cifras de los distintos gremios. Hace unos años teníamos más de 14.000 empresas de manufacturas. Hoy estamos en menos de 7.000. Hoy lo que estamos exportando son nuestras máquinas, nuestras fabricas y nuestros empleos gracias a políticas totalmente erradas. Venezuela debe insertarse en tratados de intercambio, generar condiciones justas que promuevan e incentiven el intercambio comercial. Pero esto no pasa sólo por la Asamblea Nacional. La Asamblea puede ser el inicio de un proceso de exigir responsabilidades a otros poderes públicos. Pero por sí misma no va cambiar una realidad cuando tienes un poder publico, un poder Ejecutivo que concentran tanto poder. Estoy convencida, no obstante, que la transición comenzó y que es indetenible.

-Para avanzar en esa transición muchos dicen que hay que tener un candidato presidencial antes de fin de año.

-Estoy clarísima que el mecanismo adecuado en este momento para Venezuela, para elegir el candidato unitario, debe ser por vía de elecciones primarias, y las primarias son imposibles de organizar con tan corto tiempo. Debe ser un proceso bien hecho, con participación masiva de los distintos sectores de la sociedad, no solamente de un sector. Es un proceso delicado, exigente desde los puntos de vista político, técnico y logístico. No creo que debamos apresurarlo.