Madrid. El centroderechista Partido Popular logró este domingo una contundente victoria en las elecciones en España, que reflejó el castigo del electorado al Partido Socialista por la feroz crisis económica que vive el país.

Con casi el 100% de las mesas contabilizadas y la derrota ya reconocida por parte del oficialismo, el PP obtenía el 44,5% de los votos y una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados con 186 de los 350 escaños que tiene la cámara.

Los españoles votaron en un ambiente tenso, signado por el creciente desempleo, recortes en el gasto público y un nivel de deuda que puso al país en el centro del atribulado panorama financiero que atraviesa la zona euro.

El PSOE, en el poder por más de siete años, obtenía un 28,6% de los votos, equivalente a 110 escaños en la cámara baja, según el sitio oficial del Ministerio del Interior.

Se trata del peor resultado electoral para los socialistas que lidera el ex vicepresidente del gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba, desde 1978 y el mejor para los populares, que podrían gobernar sin necesidad de aliarse a partidos más pequeños.

El gobierno socialista de Jose Luis Rodríguez Zapatero vio a España, la cuarta economía de la zona euro, pasar de la abundancia a la crisis.

No habrá milagros. España se convirtió en un nuevo ejemplo de la caída de un gobierno víctima de las presiones generadas por la crisis de deuda, después de Irlanda, Portugal, Grecia e Italia.

Los españoles están resignados ahora a un futuro tapizado de medidas de austeridad, incluyendo recortes en salud y educación, en momentos en que los costos financieros de España alcanzaron niveles críticos.

En su primera comparecencia ante la prensa, Rajoy dijo que convocaría inmediatamente a todas las comunidades autónomas a una "reflexión compartida sobre la forma de abordar coordinadamente las exigencias de esta grave situación".

"No va a haber milagros, no los hemos prometido, pero ya hemos visto otras veces que cuando se hacen bien las cosas, los resultados llegan. El trabajo, la seriedad y la constancia servirán también para que más pronto que tarde todos empecemos a ver los frutos", declaró.

Posteriormente, el líder del PP salió al balcón de la sede del partido en la céntrica calle Génova de Madrid para hablar ante una multitud enfervorizada. Miles de personas celebraban la victoria del PP con cánticos y banderas azules de España.

Analistas señalaron que el resultado de la elección del domingo sería bienvenido por los mercados.

"Desde el punto de vista del mercado, una mayoría absoluta para el PP es justo lo que el doctor ha recetado. Rajoy tendrá más libertad que su predecesor y no será dependiente del apoyo de catalanes y vascos para gobernar", dijo Nicholas Spiro, director gerente de Spiro Sovereign Strategy en Londres.

"El riesgo, sin embargo, es que más restricciones lleven a la economía a una recesión. Rajoy tendrá que actuar muy cuidadosamente dado el estado de la economía española", añadió.

La crisis económica dominó la campaña en un país que tiene a uno de cada cinco trabajadores desempleado, la peor tasa de desocupación en la zona euro.

"Algo tiene que cambiar aquí en España...la gente como nosotros sólo quiere trabajar", dijo Juan Antonio Fernández , un trabajador de la construcción de 60 años que está desempleado.