Bogotá. Más de 350.000 efectivos de las Fuerzas Armadas garantizarán el desarrollo de las elecciones presidenciales de Colombia, que el Gobierno busca sean las más tranquilas en las últimas tres décadas pese a las amenazas de las FARC, anunció este miércoles el ministro de Defensa.

Los colombianos irán a las urnas el 30 de mayo para elegir al sucesor del presidente Álvaro Uribe en las que se consideran las votaciones más reñidas de los últimos años con los candidatos del oficialista Partido de la U, Juan Manuel Santos, y del Partido Verde, Antanas Mockus, como favoritos.

El ministro de Defensa, Gabriel Silva, dijo que las Fuerzas Armadas cubrirán 99,7% de los puestos de votación para garantizar el libre ejercicio al voto y evitar ataques de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"Aspiramos a tener las elecciones presidenciales más tranquilas en tres décadas", dijo Silva en una rueda de prensa.

"Tenemos un dispositivo combinado de Fuerzas Militares y Policía Nacional de aproximadamente 350.000 hombres dedicados a proteger las elecciones, a cuidar los puestos electorales, a darles seguridad a los candidatos y las autoridades electorales", explicó el funcionario.

Recientemente Silva alertó sobre un plan de las FARC para realizar ataques y sabotear el proceso electoral en los departamentos del Huila y Caquetá, disfrazando guerrilleros de soldados.

El ministro reconoció que la situación más compleja en seguridad se registra actualmente en el departamento del Cauca, al suroeste del país, en donde las FARC realizan ataques escudándose en comunidades indígenas y en la población civil para evitar ser identificados y capturados por las Fuerzas Armadas.

El más reciente ataque se registró el martes en la noche cuando los rebeldes lanzaron un artefacto explosivo de fabricación artesanal que cayó sobre una casa y causó la muerte a un niño de cinco años.

Históricamente las FARC intensifican sus ataques antes de las elecciones como parte de una estrategia para mostrar poder militar y ganar protagonismo político a nivel nacional e internacional.

Pero el grupo rebelde ha sido diezmado por una ofensiva militar que ordenó Uribe desde que asumió el poder en 2002 y que cuenta con el apoyo de Estados Unidos.

En medio de la ofensiva han muerto importantes comandantes guerrilleros, miles de combatientes han desertado y el grupo rebelde fue obligado a replegarse a apartadas zonas montañosas y selváticas.