De los 40 millones de personas menores de 18 años que viven en México, poco más de la mitad estaba en situación de pobreza, arroja un análisis del El Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)

“La vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes lanza urgencia y alarma para todos los sectores”, advirtió el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, Ricardo Bucio, durante la presentación de dicho documento.

Y es que, si bien la pobreza extrema de los niños y adolescentes disminuyó de 14 a 11,5% entre el 2010 y el 2014, esta condición a nivel general prácticamente no ha cambiado en ese periodo, colocándose en 53,9% en el 2014, mientras que en el 2010 era de 53,7%.

El estudio “Pobreza y derechos sociales de niñas, niños y adolescentes en México, 2014” advierte la necesidad de que la inversión en la infancia sea suficiente, oportuna, eficaz, equitativa y pertinente para atender los desafíos de cada etapa de vida.

La investigación concluye que, pese a los avances sostenidos para mejorar el ejercicio de los derechos sociales de la población de 0 a 17 años, no será posible tener observaciones significativas en los niveles de pobreza de esta población sin mejoras tangibles en el ingreso de los hogares en que viven.

Entrevistado al final de la presentación, el secretario ejecutivo del Coneval, Gonzalo Hernández Licona, explica que los indicadores sociales que mayor impacto tienen en la situación de vida de los menores de edad son la falta de ingreso de los padres y la calidad de las escuelas a las que asistan, pues si es deficiente, hacia futuro los individuos tendrán más complicaciones al momento de competir.

Agregó que el Programa de Inclusión Social Prospera ha tenido logros -en particular en áreas rurales- de permanencia escolar y mayor nutrición. Sin embargo, hace falta un mejor mercado laborar para que los niños que forman parte de esta estrategia se adhieran a un buen complemento económico.

UNICEF y Coneval exponen en la investigación que la pobreza es más que la escasez o la insuficiencia de ingresos que afecta a los individuos, a los hogares o a las comunidades enteras. “Esto es particularmente relevante cuando se aborda la pobreza en la infancia, ya que ésta tiene características que le dan a su atención un sentido de urgencia; la probabilidad de que se vuelva permanente es más alta que en el caso de los adultos, al igual que la posibilidad de que se reproduzca en la siguiente generación”, alertan ambos organismos.

Menores de 17 años, sector más desprotegido

- En el 2014, uno de cada dos niños era pobre y 1 de cada 9 sufría esta condición de manera extrema.

- En ese año, 53.9% de la población de 0 a 17 años, es decir, 21 millones, carecía de las condiciones mínimas para garantizar el ejercicio de uno o más de sus derechos sociales (educación, acceso a la salud, a la seguridad social, a una vivienda de calidad y con servicios básicos y a la alimentación).

- 3 de cada 10 personas de 0 a 17 años en México eran vulnerables por carencias sociales o por ingreso.

- De los aproximadamente 40 millones de personas de 0 a 17 años en el país, sólo 6.8 millones (17%) no era pobre ni vulnerable en el 2014.

- La proporción de personas de 0 a 17 años en pobreza fue 12 puntos porcentuales más alto que la población de 18 a 64 años, así como 8 puntos porcentuales mayor que en la población de 65 años o más.

- En cambio, el porcentaje de la población infantil en pobreza extrema fue aproximadamente 3 puntos porcentuales superior al que se observa en otros grupos de edad.

- La población de 2 a 5 años es el grupo que presenta mayor incidencia de pobreza y pobreza extrema, en gran medida asociada a las diferencias en la carencia por rezago educativo.

- La población de 0 a 1 año de edad es el grupo con mayor incidencia de la carencia por acceso a los servicios de salud (23,3%).