La Paz. La mayoría de los diarios bolivianos publicó este jueves portadas sin noticias, con apenas breves proclamas de defensa de la libertad de expresión, al avecinarse un decisivo voto en el Senado sobre una ley que prevé la clausura de medios que divulguen mensajes racistas.

Pero la inusual protesta no lograba efecto inmediato entre los impulsores de la norma, incluidos la mayoría legislativa oficialista y el presidente indígena Evo Morales, quien proclamó en conferencia de prensa que "llegó la hora de acabar con el racismo" y renovó garantías a la libertad de expresión.

Propietarios de diarios y parte de las organizaciones de periodistas del país optaron por la protesta luego de que el oficialismo en el Senado anunciara que no preveía suavizar las sanciones a medios "racistas" contenidas en el proyecto de ley aprobado previamente por la Cámara de Diputados.

"No hay democracia sin libertad de expresión", dijeron como únicos textos de portada los diarios La Prensa y El Diario.

En tanto, Página Siete publicó una breve justificación de su rechazo a la ley antirracista.

La mayoría de diarios del resto del país se sumó a la protesta, pero La Razón, el de mayor circulación en La Paz, y el estatal Cambio publicaron ediciones normales.

Los comunicadores rechazan particularmente dos artículos de la ley: uno que dispone la clausura de medios que cometan reiterados delitos racistas y otro que responsabiliza a periodistas por eventuales mensajes racistas, anulando un fuero del que gozan gracias a una Ley de Imprenta de 1925.

"La amenaza de que algún medio de comunicación sea cerrado es una posibilidad más propia de las dictaduras que de la democracia (...) La sanción de cierre es desproporcionada y autoritaria", dijo Página Siete justificando su tapa en blanco.

La Razón, en cambio, explicó en un editorial que "ha decidido respetar en su primera página la obligación del oficio periodístico: dar noticias. Como debe ser", apuntando que compartía tanto la lucha contra el racismo como la defensa de la libertad de expresión.

Ley imparable. Morales dio a entender que las quejas de sectores de los medios no frenarían la ley que, según remarcó, fue propuesta inicialmente por los primeros legisladores de pueblos indígenas en la historia boliviana, entre ellos afro-bolivianos, que llegaron este año a la Asamblea en las listas oficialistas.

El mandatario dijo que algunas de las observaciones de los periodistas podían ser recogidas en la reglamentación de la ley antirracista, en la que convocó a participar tanto a dueños como a trabajadores de medios.

También confirmó que la Federación de Trabajadores de la Prensa de La Paz planteó que el reglamento disponga que, en el caso extremo de una clausura, la licencia y los bienes del medio afectado pasen a propiedad de sus trabajadores.

Morales advirtió que debía escuchar no sólo a los periodistas sino también a sus aliados sindicatos campesinos, organizaciones indígenas y grupos de derechos humanos que amenazaban con desatar protestas callejeras para exigir que la ley sea sancionada de inmediato.

"El movimiento indígena campesino es el que más soportó el racismo en la historia de Bolivia y gracias a su lucha esto va cambiado, (porque) llegó la hora de acabar con el racismo", sostuvo el mandatario.

"El racismo es lo más antidemocrático", añadió, llamando a los medios a combatir la discriminación con un ejercicio equilibrado de la libertad de expresión, que definió como "un don que da la sociedad y que tiene que retribuirse con responsabilidad ante el pueblo".

El Senado, entretanto, tenía anotada en la agenda de su sesión plenaria del jueves, la votación de la ley.