Lima. El ex presidente peruano Alberto Fujimori sufre de un estado depresivo que le ha hecho perder peso en su presidio por abusos a los derechos humanos, situación que llevó a uno de sus médicos a advertir el martes que puede derivar en una recurrencia de un cáncer bucal.

Los comentarios sobre la salud del ex mandatario, condenado en el 2009 a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad, han cobrado fuerza en los últimos días, en coincidencia con denuncias de un supuesto plan del actual gobierno para indultarlo por razones humanitarias.

Su médico oncólogo tratante, Pedro Sánchez, explicó que la salud de Fujimori se ha resquebrajado en los últimos años, en los que ha sido sometido a varias cirugías para extirparle tumores por un cáncer en la boca detectado en 1997.

"Estamos tratando a un paciente con una enfermedad neoplásica de alto riesgo", afirmó Sánchez a periodistas.

"Es una persona que tiene un cuadro depresivo, el estado inmunológico se altera totalmente y esto condiciona posibilidades de recurrencia", agregó.

Fujimori, de 72 años, fue hospitalizado este jueves por una lesión sangrante en la boca y una importante pérdida de peso y, según el médico, sería dado de alta la tarde de este martes y seguirá su tratamiento en el penal en Lima donde cumple su condena.

"La baja de peso se debe al cuadro depresivo. Ha bajado 15 kilos en cuatro meses", agregó.

En marzo fue sometido a la cuarta operación para descartar lesiones de naturaleza cancerígena en la boca.

También ha sido detectado un quiste en el páncreas que según el médico que no resultó maligno y que permanece estable.

"No es una situación simple, es una paciente de edad que va presentando una serie de situaciones conforme la edad", afirmó Sánchez tras explicar que Fujimori sufre además de hipertensión y además se le ha detectado un cálculo renal.

El ex mandatario fue internado pocos días después de la elección presidencial en la que su hija, la conservadora Keiko Fujimori, perdió por un ajustado margen frente al nacionalista Ollanta Humala.

Durante la reñida campaña electoral, algunos críticos de la legisladora de 36 años dijeron que ésta buscaba indultar a su progenitor. Pero la ex candidata presidencial rechazó las acusaciones y expresó confianza en que su padre será absuelto por la Justicia.