Tucson. Los médicos estaban prudentemente optimistas este domingo sobre la condición de la congresista estadounidense Gabrielle Giffords luego de que un hombre le disparó en la cabeza y mató a otras seis personas mientras ella asistía a un evento público en Tucson, Arizona.

El tiroteo de este sábado en Tucson impulsó el debate sobre la retórica política extrema en Estados Unidos después de una áspera campaña en las elecciones parlamentarias de noviembre pasado.

Los doctores dijeron que la legisladora demócrata de 40 años estaba en condición crítica aunque era capaz de seguir instrucciones simples, tales como levantar dos dedos cuando se lo solicitaban. Una sola bala atravesó su cerebro en el lado izquierdo.

"Esto es lo mejor que podría estar", dijo el traumatólogo Peter Rhee en el University Medical Center de Tucson.

Aunque dada la devastadora naturaleza del impacto, los médicos dijeron no tener certeza sobre la amplitud del daño cerebral que sufrió Giffords.

En tanto, el director del FBI, Robert Mueller, dijo que se esperaban para más tarde este domingo las acusaciones contra el agresor.

"En este momento no hay información que sugiera que se mantenga alguna amenaza específica", dijo Mueller en rueda de prensa en Arizona.

El sospechoso se encuentra bajo custodia mientras los investigadores se preguntan por el un motivo del inusual tiroteo contra una legisladora federal y buscan a un posible cómplice.

El ataque conmovió a Washington, donde el Congreso suspendió una votación clave sobre la reforma a la salud la próxima semana.

Luego de una amarga campaña electoral el año pasado, algunos sugieren que la fuerte retórica de los políticos pudo haber jugado un papel en el tiroteo.

"Estamos en una parte oscura en este país actualmente y la condición atmosférica es tóxica", dijo el representante demócrata Emanuel Cleaver al programa "Meet the Press" de la cadena NBC.

Aunque Jon Kyl, un senador republicano por Arizona, advirtió sobre especular apresuradamente.

"Realmente no sabemos que motivó a esta joven persona, excepto que sabemos que era bastante inestable mentalmente", señaló Kyl en "Face the Nation" de la señal de televisión CBS.

El sospechoso, identificado como Jared Lee Loughner, de 22 años, disparó a quemarropa con una pistola semiautomática afuera de un supermercado en la tarde del sábado. Fue atrapado y arrojado al suelo por dos transeúntes después del tiroteo.

Entre los muertos hay un juez federal y una niña de 9 años. Otras 12 personas resultaron heridas en el ataque.

El alguacil del Condado Pima, Clarence Dupnik, dijo que el sospechoso "tiene un pasado algo traumático y no estamos convencidos de que haya actuado solo". El alguacil cree que Giffords era el objetivo del hombre armado.

Dupnik dijo que el sospechoso había amenazado con matar en el pasado, pero no había amenazado a Giffords. "Todo lo que puedo decirles es que esta es una persona que podría tener un problema mental", declaró Dupnik.

La comisaría del condado dijo previamente este domingo que las autoridades aún estaban buscando a un segundo hombre "posiblemente ligado al sospechoso" que fue registrado por una cámara de video cerca del lugar de tiroteo y que esperan someter a interrogatorio.

El presidente Barack Obama envió a Mueller a Arizona para que supervise la investigación y dijo a periodistas: "Nosotros no sabemos aún qué provocó este acto indescriptible".

Giffords recibió un disparo en la cabeza y la bala pasó de lado a lado, según un cirujano en el hospital de Tucson donde fue llevada para someterla a cirugía.

"Puedo decirles en este momento, estoy muy optimista sobre su recuperación", dijo el doctor Peter Rhee, jefe de la unidad de tratamiento crítico del hospital.

"Nosotros no podemos decir qué tipo de recuperación, pero estoy tan optimista como se puede estar en este tipo de situación", agregó.