Berlín. La canciller de Alemania, Angela Merkel, rechazó este viernes la sugerencia de que podría renunciar al liderazgo de su partido conservador para centrarse en su trabajo como jefa de Gobierno, incluso aunque su popularidad ha caído.

Merkel, golpeada por una rebelión dentro su coalición, dijo al canal de televisión RTL que no tiene intenciones de abandonar el liderazgo de su partido, tal como lo hizo su predecesor de centroizquierda Gerhard Schroeder cuando su popularidad empezó a hundirse.

"No, en absoluto", dijo cuando se le consultó si la carga de encabezar la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y ser la canciller de Alemania era demasiado grande en momentos en que afronta una caída en la aprobación en los sondeos de opinión.

"Especialmente en momentos en que estamos afrontando desafíos tan enormes, pienso que es importante que las políticas se deriven de una sola fuente", aseveró.

"Como canciller no puedo hacer todo el trabajo sola. Por eso me satisface tener ministros talentosos", señaló.

Merkel está afrontando su crisis más severa desde que sacó del poder a Schroeder en 2005, incluso aunque la economía está repuntando y los niveles de desempleo cayeron a su cifra mínima en dos años. Schroeder renunció al liderazgo de su partido en 2004, en un intento inútil por salvar su Gobierno.

Los sondeos de opinión indican que el apoyo para Merkel y su partido CDU han caído de forma constante este año. La canciller está bajo presión para reexaminar un plan de ahorro en el presupuesto, después de que disidentes dentro de su coalición se rehusaron inicialmente el miércoles a respaldar su candidato a presidente federal, Christian Wulff.

Decenas de delegados de la Asamblea federal votaron dos veces en contra de Wulff y decidieron revocar su voto sólo cuando en una tercera ronda Merkel lanzó un llamado especial en pos de la unidad.

La humillación fue el último revés para Merkel, dejando debilitada a su coalición y aumentando las especulaciones sobre si podrá llegar hasta el final de su mandato en 2013.

Este viernes, un sondeo señaló que sólo uno de cada cinco alemanes piensa que Merkel cuenta con un firme control sobre su Gobierno.

Merkel desestimó las sugerencias de que su administración se encontrara en problemas o que la votación del presidente federal fuera una bofetada.

"Ciertamente es un desafío resolver los problemas que tenemos", dijo. "Pero a menudo se olvida cuán grandes son estos problemas que debemos abordar. Veo esto como un llamado para que trabajemos juntos y nos concentremos en las tareas que tenemos entre manos", agregó.