Berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, discutirá este domingo sus diferencias con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre cómo usar el poder financiero de la zona euro para combatir una crisis de deuda soberana que amenaza a la economía mundial.

Con la confusión amenazando con crear un colapso financiero con la caída del valor de los bonos soberanos en manos de los bancos, Merkel y Sarkozy podrían discutir en Berlín cómo manejar la situación en Grecia, evitar el contagio y fortalecer a los financistas.

La implosión del banco belga Dexia, la primera víctima de la crisis, aumentó la sensación de urgencia de las conversaciones. Los primeros ministros de Francia, Bélgica y Luxemburgo acordaron este domingo un rescate para la entidad financiera que deberá ser aprobado por su directorio.

"Dexia estará entre los temas a ser discutidos, pero el tema central es Grecia y la zona euro, ya que los bancos son sólo una consecuencia" de la crisis, dijo a Reuters una fuente del Ministerio de Finanzas francés.

Sarkozy llegará a Berlín este domingo en la tarde y sostendrá una reunión con Merkel antes de una cena de trabajo. Darán una conferencia de prensa a las 1430 GMT.

Las conversaciones sobre un vital tramo de ayuda para Grecia, que podría quedarse sin efectivo para mediados de noviembre, continúan. Los ministros de Finanzas europeos están considerando que los bancos asuman pérdidas mayores en la deuda griega, un asunto que podría ser abordado en la reunión entre Merkel y Sarkozy.

"Es posible que asumimos en julio un nivel de reducción de deuda que era muy bajo", dijo el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, citado por un periódico el domingo.

"Hay un gran riesgo de que esta crisis escale y se amplíe aun más", agregó.

Alemania y Francia han estado divididas sobre cómo recapitalizar a la banca europea, que Irlanda estimó podría necesitar más de 100.000 millones de euros (US$135.000 millones) para enfrentar la crisis de deuda soberana, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que los bancos necesitan 200.000 millones en fondos extra.