Tras pasar buena parte de una soleada mañana a principios de esta semana haciéndose cargo de algunos asuntos personales en el Consulado General de México en el centro de Washington, Roberto Pedraza, de 81 años, pudo tomarse un descanso.

Pedraza, un pediatra ya jubilado, aprovecha la sombra del edificio para almorzar comida mexicana de un puesto ambulante junto con su esposa y su hija.

Preguntado por su opinión sobre las inminentes elecciones presidenciales en su país natal, Pedraza deja de comer inmediatamente y afirma que realmente no le importan demasiado los principales candidatos y sus partidos.

El PRI tiene que irse.- Ningún partido le convence, pero de todos ellos le desagrada especialmente el Partido Revolucionario Institucional (PRI), un nombre más que acertado, teniendo en cuenta que gobernó México de forma ininterrumpida durante 71 años, desde 1929 hasta 2000, y en la actualidad está de nuevo al frente del Ejecutivo.

"El partido debería desaparecer”, dice Pedraza, argumentando que el PRI ha debilitado considerablemente al país, en lugar de mejorar la situación. Insiste especialmente en la situación económica, que para él es un asunto clave.

Sus opiniones también son fuertes sobre las oportunidades del principal candidato, Andrés Manuel López Obrador, descrito por numerosos medios de comunicación internacionales como una versión izquierdista del presidente estadounidense, Donald Trump.

"Si odian a Trump, votarán por López Obrador”, predice Pedraza, oriundo del estado occidental de Michoacán, pero residente desde hace décadas en el área de Washington. La lógica de este razonamiento está en que, para muchos mexicanos, el actual presidente Enrique Peña Nieto, del PRI, no ha sido lo suficientemente fuerte como para devolver los golpes a su homólogo estadounidense.

Ganas de cambio.- Desde que anunció su candidatura a la presidencia, Trump ha atacado verbalmente al vecino sureño de Estados Unidos una y otra vez. De hecho, ha llegado a afirmar que México envía "violadores” a través de la frontera con Estados Unidos, le ha pedido que pague la construcción de un muro con el objetivo de sellar la frontera sur estadounidense y ha amenazado con hacer caer el acuerdo de libre comercio conocido como TLCAN, de muchos años de trayectoria, que mantiene unido a Washington con las economías mexicana y canadiense.

Desde que anunció su candidatura a la presidencia, Trump ha atacado verbalmente al vecino sureño de Estados Unidos una y otra vez. De hecho, ha llegado a afirmar que México envía "violadores” a través de la frontera con Estados Unidos, le ha pedido que pague la construcción de un muro con el objetivo de sellar la frontera sur estadounidense y ha amenazado con hacer caer el acuerdo de libre comercio conocido como TLCAN.

"La gente quiere un cambio”, subraya Pedraza. A esto añade que México quiere también a alguien que haga un buen trabajo defendiendo a su país frente a los constantes ataques de Trump. "López Obrador se enfrentará a Trump”.

Lina Ramírez, una joven de 24 años originaria de Guadalajara, está de acuerdo en que el tabasqueño, a quien describió igualmente como una versión mexicana de Trump, estaría dispuesto a devolver con fuerza los golpes de Estados Unidos. "La relación bilateral entre México y Estados Unidos empeorará definitivamente”, cree Ramírez, que estudia política en Nueva York y tiene amigos que trabajan en el consulado. Ella se opone a López Obrador y tampoco es fánatica de Trump. "Ambos son muy tercos y no les gusta perder”.

Samuel Moreno Santo, de 24 años, tuvo que ir desde Richmond, Virginia, hasta Washington para renovar su pasaporte. Reconoce no estar muy informado sobre las elecciones y los candidatos presidenciales, pero tiene una cosa clara: "No me gusta López Obrador”. El joven explica su firme rechazo al candidato diciendo que su religión es la cristiana y algunas de las opiniones de López Obrador contradicen, a su juicio, esta fe. Añade, además, que si López Obrador gana, tal y como sugieren las encuestas, no cree que este se refrene ante los ataques de Trump, lo cual provocaría una colisión frontal entre ambos.

Estos tres mexicanos, abordados junto a las instalaciones consulares de su país en Washington, no constituyen evidentemente una muestra representativa de los once millones de nacionales de México que residen en Estados Unidos. Su opinión negativa sobre López Obrador también les diferencia de un sondeo llevado a cabo a 500.000 votantes mexicanos con base en Estados Unidos y publicado en mayo por Latino Decisions, un grupo de investigación centrado en el colectivo hispano. De acuerdo con el estudio, un 40 por ciento de los votantes registrados se declaraba favorable a López Obrador, mientras que el resto de los grandes candidatos no llegaba a las dos cifras porcentuales.

El apoyo a López Obrador entre los mexicanos en Estados Unidos es como mínimo tan fuerte como en su país, o quizás mayor, aclara Guadalupe Correa-Cabrera, académica mexicana de la Universidad George Mason. Esto se explica porque para la mayoría de los mexicanos en Estados Unidos la relación bilateral y la política migratoria de Washington son asuntos cruciales, más importantes que otros como la criminalidad o la corrupción. Y, a ojos de muchos de estos votantes, las acciones del presidente estadounidense han sido como una bola de demolición para ambos asuntos.

Mundial de Fútbol 2026.- Pese a que su visión de López Obrador difiere de la que comparte la mayoría de los mexicanos en Estados Unidos, dice Correa-Cabrera, los mexicanos preguntados en el consulado coincidieron en el impacto que la posible victoria de López Obrador tendría en las relaciones bilaterales. "Definitivamente veremos una relación más tensa porque López Obrador es un nacionalista y a veces reacciona de forma muy rápida y fuerte”.

Correa Cabrera, quien también es mexicana y será observadora electoral en las elecciones de este domingo (01.07.2018), dice que si López Obrador gana es inevitable que haya un cambio en los vínculos entre los dos países. Ello a pesar de que en la campaña electoral haya moderado su postura.

"No tengo dudas de que, sin importar cuan moderado sea en la práctica, la relación va a cambiar”, dice, agregando que si es elegido, el pueblo mexicano esperaría una postura más dura de López Obrador frente a Trump.

No parecen buenos presagios para las relaciones futuras entre los dos países después del domingo, pero para Pedraza todo es una cuestión de perspectiva.

"Todo será mejor en 2026, cuando México, Estados Unidos y Canadá sean conjuntamente los anfitriones de Mundial de Fútbol”.