Decenas de personas se congregaron este jueves (25.12.2014) ante la embajada de Alemania en Ciudad de México para pedirle a ese país europeo que suspenda la exportación de armamento hacia el Estado latinoamericano. Entre los manifestantes estaban los familiares de los 43 estudiantes que desaparecieron el 26 de septiembre tras ser detenidos por policías municipales de Iguala, Guerrero, y entregados al cártel Guerreros Unidos. 

Se cree que los jóvenes fueron ejecutados por esa organización criminal. “Fueron armas alemanas las utilizadas para asesinar a los estudiantes normalistas de Ayotzinapa", dijo uno de los voceros de los padres.

El pasado 11 de diciembre, el diario alemán Die Tageszeitung hizo público que 36 fusiles G36, fabricados por la compañía alemana Heckler & Koch, estabanen manos de la gendarmería de Guerrero. “Un informe de la Oficina de Delitos Aduaneros (ZKA) de Alemania certifica que el envío no autorizado de 9.000 fusiles G36 a cuatro estados mexicanos azotados por conflictos internos violentos viola la ley federal para el control de armas de guerra (KWKG) y la regulación del comercio exterior (AWG)”, explicó Jürgen Grässlin, presidente de la organización no gubernamental Oficina para la Información sobre Armamento, en entrevista con DW.

Durante la Nochebuena, los familiares de los desaparecidos también se congregaron en las inmediaciones de Los Pinos, la residencia del presidente de México, Enrique Peña Nieto, desafiando a la lluvia y el frío. 

Los manifestantes, quienes portaban fotografías ampliadas con los rostros de los desaparecidos, no pudieron acercarse a la residencia del mandatario porque las fuerzas de seguridad colocaron vallas para impedírselo. 

En la víspera de la Navidad hubo diversos actos en memoria de los desparecidos para demandar una investigación a fondo de lo sucedido. Las autoridades aseguran que las pesquisas no se han interrumpido por los festejos navideños.