Acapulco. El estado mexicano de Guerrero, cuna del célebre balneario de Acapulco y uno de los más azotados por la violencia del narcotráfico, celebraba el domingo unos comicios en los que la izquierda se perfila como favorita para seguir al frente del gobierno local.

En segundo lugar de las preferencias se encuentra el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que de perder el domingo sufriría un primer tropiezo en sus intentos de recuperar la presidencia el 2012.

Un día después de que presuntos narcotraficantes abandonaran un cuerpo desmembrado en una céntrica avenida y de la aparición en las calles de mensajes amenazadores de bandas criminales contra el proceso electoral, miles de guerrerenses hacían filas en centros de votación para ejercer su derecho.

"Esperamos solo que sea una contienda sin violencia", dijo Carlos Reyes, trabajador de un hotel de la zona turística de Acapulco, mientras esperaba en la fila para votar.

Los tiroteos no son cosa nueva en Acapulco, donde frecuentemente se reportan víctimas en los barrios populares. Pero hasta ahora era casi inimaginable que ocurrieran cerca de los hoteles, restaurantes y bares que flanquean la principal avenida junto al mar.

Durante la campaña de las elecciones en Guerrero, uno de los estados más pobres de México, hubo secuestros y crímenes de cercanos colaboradores de los dos principales postulantes.

Según la Secretaría de Seguridad Pública de Guerrero, unos 7,200 efectivos, entre agentes federales, estatales y municipales patrullaban las calles de Acapulco y del resto del estado.

A inicios de enero autoridades hallaron los cuerpos de al menos 15 hombres decapitados y semidesnudos frente a un centro comercial del popular balneario sobre las costas del Pacífico.

El candidato priísta Manuel Añorve, que marcha en segundo lugar con unos 6 puntos porcentuales detrás del favorito Angel Aguirre -postulado por una coalición de tres partidos de izquierda- fue acusado por un testigo protegido de la fiscalía federal de recibir dinero de narcotraficantes.

Añorve, ex alcalde de Acapulco, negó la acusación.

Por su parte, el postulante del derechista Partido Acción Nacional (PAN), del presidente Felipe Calderón, renunció recientemente para unirse a la candidatura del izquierdista Aguirre.

"Reprimidos y pobres, los guerrerenses quieren saber lo menos posible del gobierno y por eso no votan", dijo Miguel Angel Granados, columnista del diario local Reforma.

Esta es la primera elección del año en el país, de un total de seis, después de los comicios de julio cuando fueron renovados 10 gobernadores. Aquella vez fue asesinado uno de los candidatos, el peor crimen de un político en los últimos años, en medio de un proceso intimidado por los cárteles.

La violencia de la guerra de las fuerzas de seguridad contra los cárteles de la droga, y entre los mismos narcotraficantes por el control de rutas, ha dejado más de 34,000 muertos desde que el presidente Felipe Calderón lanzó a fines del 2006 operativos frontales contra el narco.

El año pasado el oficialista PAN y la izquierda se aliaron para nombrar candidatos comunes en varios estados y le ganaron al PRI en tres de sus bastiones.

El PRI, principal partido opositor que gobernó México por 71 años hasta el 2000, está primero en los sondeos de opinión hacia las presidenciales.

Es probable que la alianza PAN-PRD se repita este año en las elecciones para gobernador en el central Estado de México, el más poblado del país, donde siempre ha gobernado el PRI. Esos comicios son considerados un termómetro para las presidenciales.