Ciudad de México. Un nuevo jefe del PRI, el mayor partido opositor de México, asumió este viernes con el objetivo principal de trazar una estrategia para recuperar la presidencia y limpiar la imagen de la organización de cara a los comicios del próximo año.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó por 71 años hasta el 2000, es favorito en los sondeos para ganar las presidenciales del 2012, ayudado en parte por una ola de violencia del narcotráfico que dañaría las posibilidades del oficialismo.

Pero el nuevo dirigente del PRI, Humberto Moreira, ex gobernador del norteño estado de Coahuila, también deberá borrar de la mente de muchos mexicanos las acusaciones de autoritarismo y corrupción contra el partido cuando estuvo al frente de la presidencia.

"No es al pasado a lo que los priístas deseamos regresar, no es a ningún pasado que esta generación del PRI pretende volver", dijo Moreira al asumir ante gobernadores y militantes durante un acto en el central estado de Querétaro.

"Y para que lo escuchen bien desde ahora, en el 2012 el PRI va a ganar la presidencia de la República", agregó el político, quien a menudo se enfrentó al presidente Felipe Calderón y funcionarios de su gabinete cuando fue gobernador.

El líder, quien gusta de bailar en público música popular del norte del país, también tiene el reto de que el PRI se mantenga en el gobierno del populoso Estado de México, cuyas elecciones en julio son vistas con un termómetro de lo que ocurriría en las presidenciales del 2012.

Moreira afirmó que el PRI no se atemoriza ante los planes del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) y la izquierda para nombrar a un candidato común para los comicios del Estado de México, a lo que llamó "alianzas impúdicas", porque se trata de partidos antagónicos.

Esa alianza logró ganarle el año pasado al PRI en tres de sus bastiones.

El PRI, que llevaría como candidato presidencial al actual gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, tiene el poder en más de la mitad de los estados del país y tiene mayoría relativa en la influyente Cámara de Diputados federal.