México DF. El Senado mexicano aprobó una reforma para castigar con penas de hasta 60 años de prisión a aquellos militares que deserten de las fuerzas armadas para unirse a las filas de los cárteles de la droga o bandas del crimen organizado.

En medio de una cruenta guerra del gobierno contra los narcotraficantes, policías y soldados han desertado influidos por el poder de corrupción de los cárteles.

La reforma al Código de Justicia Militar, que aún debe recibir el visto bueno de los diputados, plantea penas de entre 30 y 60 años de prisión a efectivos de las fuerzas armadas que se incorporen a las filas de los narcotraficantes.

También contempla cárcel de 15 a 60 años para aquellos militares que "utilicen la fuerza, embarcación, aeronave, o cualquier otro bien o recurso humano que tenga bajo su cargo o mando a favor de cualquier miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa".

La reforma busca "inhibir la participación de las fuerzas armadas en la delincuencia organizada y garantizar sus principios de lealtad, integridad y honradez", dijo el Senado en un comunicado.

El grupo de Los Zetas, que en sus orígenes comenzó como brazo armado del cártel del Golfo, fue conformado sobre todo por ex militares y ex policías, además de que a menudo son arrestados traficantes de drogas que formaron parte de las fuerzas de seguridad.

El Senado aprobó esta semana otra reforma para limitar la participación de las fuerzas armadas en el combate al narcotráfico, luego de una sucesión de muertes de inocentes por la ola de violencia y denuncias de violaciones de derechos humanos por parte de militares.

La violencia ligada con el narcotráfico ha dejado más de 22.700 muertos en el país desde diciembre del 2006, cuando el presidente Felipe Calderón llegó al poder.