México DF. El partido conservador gobernante en México tenía solo 50 días en el poder cuando el capo de la droga Joaquín Guzmán se fugó de una cárcel de máxima seguridad para ganarse un lugar en el folclore mexicano.

Once años más tarde, el gobierno del presidente Felipe Calderón intenta desesperadamente capturar al hombre que los mexicanos conocen simplemente como "El Chapo", y salvar su sangrienta guerra contra los cárteles de la droga.

La fuga de Guzmán de una prisión de máxima seguridad el 19 de enero de 2001, oculto en un carrito de lavandería, fue una enorme vergüenza para Vicente Fox, predecesor de Calderón y el primer mandatario del Partido Acción Nacional (PAN).

Ahora, Guzmán es el principal símbolo del desafío de los cárteles hacia Calderón, cuya campaña desató una ola de violencia por parte de los cárteles que ha erosionado el apoyo al PAN rumbo a los comicios generales del 1 de julio.

Pero en los últimos meses, las autoridades han capturado a decenas de secuaces de Guzmán, incautado toneladas de su droga y arrasado con la mayor plantación de marihuana que se ha encontrado en el país.

Durante Navidad, tres importantes socios de Guzmán fueron arrestados, incluyendo a uno señalado de ser el encargado de las operaciones en el estado de Durango, en el que se rumora el capo tiene su escondite.

La captura de Guzmán también podría beneficiar al presidente estadounidense Barack Obama, quien afronta una dura batalla por la reelección ante los republicanos, que lo acusan de ser débil en materia de seguridad fronteriza.

"Es casi seguro que está al tanto de que gente muy cercana a él ha sido capturada en las últimas dos semanas, así que debe estar preocupado seriamente", dijo Vanda Felbab-Brown, una especialista en tráfico de drogas del Brookings Institution.

"Al parecer el nudo se está apretando", agregó.

Desde su fuga, la leyenda de El Chapo ha crecido día con día, mientras ha logrado evadir los operativos para capturarlo, eliminado rivales y traficado miles de millones de dólares de droga hacia Estados Unidos.

Mientras tanto, el PAN, que llegó al poder gracias a las promesas de Fox de restablecer la ley en un país cansado de la corrupción que marcó los 71 años de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se ha visto empantanado en la droga contra el narcotráfico.

Calderón apostó su reputación en acabar con los cárteles, pero la campaña encabezada por el Ejército ha costado más de 47.000 vidas en cinco años, ahuyentando a turistas y a inversores por igual.

Al tiempo que Calderón luchaba por contener la violencia, tuvo que ver como Guzmán figuró en el puesto 41 de la lista de las personas más poderosas del mundo en 2009 según la revista Forbes.

Guzmán, quien ha sido inmortalizado en canciones tanto en inglés como en español, parecía tan intocable, que comenzaron a circular rumores de que el gobierno mexicano habría pactado con él para mantener la paz o de algunos de sus hombres de confianza le brindaba protección.

Pero esas versiones fueron perdiendo fuerza, y la fiscal general Marisela Morales dijo en octubre que Guzmán sería capturado "muy pronto".

Al norte de la frontera las cosas también se volvieron amargas para el capo fugitivo, considerado uno de los hombres más buscados del mundo tras la muerte de Osama bin Laden.

En las últimas semanas, autoridades estadounidenses en Arizona arrestaron a más de 200 personas vinculadas con el cártel de Sinaloa, el estado en la costa del Pacífico mexicano en el que nació Guzmán, probablemente en 1957.

Capo benefactor. Los sondeos arrojan que la población apoya la campaña contra los cárteles, pero también que cree que Calderón está perdiendo la batalla.

Alberto Vera, coordinador de investigación de la encuestadora Parametría, dijo que solamente la captura de el Chapo podría demostrar a los votantes que Calderón va ganando.

Ese arresto podría impulsar a su partido con dos o tres puntos porcentuales, de ocurrir no mucho tiempo antes de la elección, agregó.

"Atraparlo daría crédito a Calderón", dijo Luis Paván, un agente de seguros de 40 años de la Ciudad de México. "Enfrentar a los cárteles es una de las pocas cosas buenas que ha hecho este Gobierno", agregó.

Debilitado por la creciente cifra de muertos, el PAN de Calderón marcha detrás del opositor PRI por unos 20 puntos porcentuales, según sondeos recientes de cara los comicios.

La captura de Guzmán también podría beneficiar al presidente estadounidense Barack Obama, quien afronta una dura batalla por la reelección ante los republicanos, que lo acusan de ser débil en materia de seguridad fronteriza.

Arturo R. Garino, alcalde de la fronteriza ciudad de Nogales, situada sobre una de las principales rutas de tráfico de Guzmán, dijo que el arresto del capo daría impulso a ambos gobiernos.

"Cortar la cabeza de la víbora podría ayudar a nuestra economía también", dijo.

Responsables de inteligencia declinaron comentar sobre si los esfuerzos por capturar a Guzmán han aumentado, pero su biógrafo Malcolm Beith dijo que hay pocas dudas de que así es, con las recientes operaciones en los territorios de El Chapo siendo ejecutadas por unidades militares de primera.

"Hasta donde sé han sido fuerzas especiales y marinos. Esta gente es utilizada para redadas especiales, porque es menos probable que hayan sido infiltrados", dijo.

Responsables que han seguido la pista a Guzmán dicen que una cosa es localizarlo y otra muy diferente el capturarlo.

Al igual que el fallecido capo colombiano Pablo Escobar, Guzmán tiene fama de protector en su tierra natal en Sinaloa, una escarpada región en la que el estado aún batalla por penetrar, y en la que la presencia de forasteros llega pronto a oídos del capo y su gente.

"Se dice que El Chapo ha financiado escuelas, hospitales y otros proyectos públicos", dijo Beith.

"Además, él es prácticamente la única fuente de empleo en varias partes de Sinaloa, y de algún modo ha dado seguridad. Se sabe que captura a ladronzuelos y maleantes cuando se salen de control", dijo.

Con los pobladores locales cuidando su espalda, Guzmán siempre ha contado con tiempo suficiente para escapar. La excepción se dio en junio de 1993, cuando soldados lo capturaron en Guatemala, pero en ese entonces no era tan poderoso.

Sin embargo, la nueva tecnología de vigilancia ha elevado las posibilidades de que sea recapturado.

México ha permitido a aviones espía de Estados Unidos rastrear los movimientos de los cárteles, lo que recuerda la cacería de Escobar, quien fue abatido en una azotea en Medellín en diciembre de 1993.

Al mismo tiempo que el gobierno aumenta la presión, el capo debe lidiar con los ataques del cártel rival de Los Zetas, que se han lanzado en un cruenta lucha territorial.