México DF. El presidente de México, Felipe Calderón, defendió este jueves su ofensiva militar antidrogas, pese a las crecientes peticiones de familiares de víctimas de la violencia ligada al narcotráfico para que modifique su estrategia.

En un encuentro entre Calderón y miembros de un movimiento ciudadano que ha realizado varias caravanas por el país contra la violencia, el poeta Javier Sicilia -cuyo hijo fue asesinado en marzo- pidió al presidente aceptar que su estrategia ha fallado. La reunión fue ampliamente difundida por medios locales.

Sicilia, líder de las manifestaciones que han llegado a Ciudad Juárez, la urbe más violenta del país, y han sido apoyadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pidió a Calderón disculparse por los 40.000 muertos que ha dejado la guerra contra cárteles en cuatro años y medio.

Pero el mandatario mexicano justificó la que ha sido una de las banderas de su gobierno.

"Todos los que integramos el Estado, y cada quien en su grado de responsabilidad, somos responsables, y coincido que debemos pedir perdón por no proteger la vida de las víctimas. Pero no por haber actuado contra los criminales, que están matando a las víctimas", dijo Calderón.

"Si de algo en todo caso me arrepiento en eso, no es de haber enviado fuerzas federales a combatir a criminales, que nadie combatía porque les tenía miedo o porque estaba comprado por ellos. De lo que, en todo caso, me arrepiento, es de no haberlos mandado antes", agregó.

Calderón, quien ha dicho que el Ejército no puede retirarse de la ofensiva ya que algunas regiones golpeadas por la violencia no tienen policías confiables, agregó que está dispuesto a rectificar su estrategia, pero que la mantendrá hasta no tener una alternativa clara.

Estragos de la guerra. El presidente, que terminará su gestión en diciembre del 2012, afirmó durante el diálogo que le duele la muerte de víctimas inocentes, pero también la de policías y militares que se han enfrentado a criminales.

Los operativos antidrogas que lanzó Calderón poco después de asumir la presidencia en diciembre del 2006 fueron apoyados al principio por amplios sectores de la población, pero ese respaldo ha ido disminuyendo debido a la violencia que ya alcanzó a civiles inocentes, incluso a niños, según encuestas.

María Elena Herrera, una mujer que sufrió el secuestro de cuatro de sus hijos, acusó al Gobierno de Calderón de ser incapaz de garantizar la justicia.

"Estoy aquí representando el dolor de todas las madres mexicanas y de toda esa gente que está sin apoyo y que está sufriendo los estragos de esta guerra. Mis hijos son personas honestas y trabajadoras y fueron víctimas de esta guerra", dijo Herrera, con la voz entrecortada por el llanto.

El encuentro se realizó en el histórico Castillo de Chapultepec de la capital mexicana una semana después de que que Calderón pidió al Congreso convocar un periodo extraordinario para aprobar reformas pendientes, algunas para apuntalar su ofensiva antidrogas.

Pero un enfrentamiento del gobierno con el principal partido opositor, el PRI, hace pensar a analistas que no tienen mucho el futuro las reformas congeladas en el Congreso, una para combatir lavado de dinero y otra para regular la participación de fuerzas armadas en seguridad interior.