México D.F. Las esperadas reformas con las que el presidente mexicano, Felipe Calderón, apunta a reanimar la economía y combatir el narcotráfico podrían apagarse en el Congreso, donde los partidos se alistan para la arena electoral y prefieren retener su capital político.

La segunda mayor economía de Latinoamérica renovará en 2011 varios gobernadores, entre ellos el del emblemático Estado de México -donde siempre ha gobernado la mayor fuerza opositora del país, el PRI- y en 2012 tendrá elecciones presidenciales. Ambos procesos se anticipan muy reñidos.

Mientras tanto, los partidos sacan sus cuentas y parecen elegir la opción de no asumir los costos de las reformas legales propuestas, que abarcan desde el ámbito fiscal, petrolero, laboral hasta el apoyo a la ofensiva antinarco que ha costado miles de vidas.

Pero tras concluir este mes la aprobación del presupuesto de 2011, estaba previsto que el legislativo dirigiera sus esfuerzos a las reformas pendientes. No obstante, el panorama es otro cuando las sesiones culminan el 15 de diciembre.

Ello ha complicado los planes del derechista Calderón, quien se presentó como "el presidente del empleo" en la campaña que lo llevó al poder en diciembre de 2006 y quien aún conserva un nivel de aprobación de 55%, según un sondeo publicado en septiembre.

"No veo signos o síntomas para que avancen las reformas, nos quedan poco más de tres semanas de sesiones. Las próximas elecciones están pesando mucho sin duda", admitió el senador José Trejo del oficialista Partido Acción Nacional (PAN).

"Todas las fuerzas políticas no están dejando de lado el cálculo del efecto electoral", agregó a Reuters el legislador, un negociador de las reformas económicas del Gobierno.

Los comicios en el Estado de México serán un laboratorio para medir fuerzas rumbo a las presidenciales por ser el más poblado del país, mientras el actual gobernador, Enrique Peña Nieto, podría ser candidato presidencial del PRI (Partido Revolucionario Institucional) que perdió la presidencia en el 2000 tras gobernar por 71 años.

Golpeteo político. Según sondeos, las presidenciales las podría ganar el PRI, que apoyó antes reformas de Calderón pero que ahora lo rivaliza a raíz de que este año perdió tres bastiones en elecciones estatales por una alianza entre el PAN y la izquierda.

Y mientras reformas económicas duermen en el Congreso, entre ellas las propuestas por el oficialismo para elevar sanciones a empresas que incurran en prácticas monopólicas y para facilitar el acceso al mercado laboral, en los partidos hay muestras de fracturas ligadas a los comicios.

Las divisiones no sólo se deben a golpeteos entre corrientes internas de cada partido que apoyan a uno u otro político para ser candidato presidencial, sino también a que el PAN y el PRI están en proceso para renovar dirigencias.

"Crecientes divisiones dentro del PRI, y en menor grado dentro del PAN, mientras se acercan las elecciones presidenciales del 2012, han reducido la posibilidad para estos dos proyectos", opinó Carlos Ramírez, analista para Latinoamérica de Eurasia Group, en un reporte.

Según el gobierno, si el Congreso hubiera aprobado reformas estructurales pendientes, entre ellas una fiscal más profunda para aumentar la débil recaudación tributaria y una energética más a fondo que ayude al país a elevar la alicaída producción petrolera, la economía estaría creciendo más de 6%.

El Producto Interno Bruto (PIB) crecería este año cerca de 5%, de acuerdo con el gobierno, tras desplomarse 6,5% el año pasado. Para el próximo año se expandería alrededor de 3,9%.

Camino complicado. Entre las reformas que Calderón está empujando para mejorar el combate contra el narcotráfico está una para frenar el lavado de dinero y golpear así la estructura financiera de los cárteles y otra para que cada estado cuente con un cuerpo policial bajo el mando único del gobernador, entre otras.

La estrategia antidrogas del gobierno, con la participación de decenas de miles de militares y policías en varios estados, ha sido blanco de críticas por los altos niveles de violencia que han dejado más de 31.000 muertos durante la gestión de Calderón, pese a la captura o muerte de algunos capos.

Pero fisuras en el PRI durante las recientes negociaciones del presupuesto para 2011 complicarían más el camino de las reformas, que podrían ser aprobadas hasta la segunda mitad de 2012, con un Congreso renovado y a punto de asumir un nuevo presidente.

Una fracción de diputados priístas amenazó al jefe de su bancada con renunciar al PRI y hasta tomar la tribuna de la Cámara baja si no se reasignaban más fondos para el campo. La rebeldía se alargó tanto que se corrió el riesgo de rebasar la fecha límite para la aprobación del presupuesto.

"Si hubo una rebelión importante de diputados del sector agrario del PRI al momento de negociar el presupuesto de egresos, es de esperarse que algo parecido pueda repetirse en torno a reformas estructurales", dijo Fernando Dworak, analista del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.