Excélsior.com.mx. Después de un arranque terso, centrado en propuestas de gobierno, los candidatos presidenciales abrieron ayer la guerra de descalificaciones.

En San Juan Chamula, Chiapas, Enrique Peña Nieto, aspirante de PRI y PVEM, aseguró que emprenderá una campaña diferente –en alusión al concepto usado en spots por su rival panista, Josefina Vázquez Mota– para evitar que se imponga un gobierno de “más de lo mismo”.

“Necesitamos un cambio, corregir el rumbo”, expuso ante indígenas chiapanecos. “Hay un saldo que habrá de marcar este tiempo, de más de 50 mil muertos, que no podemos permitir que siga creciendo”, insistió.

Por la noche, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, Vázquez Mota aludió a su contrincante priista, al expresar que no se puede hablar de compromisos firmados cuando el Estado de México tiene altos índices de feminicidios, “donde las mujeres no han importado absolutamente nada”.

En otro momento de su discurso sentenció: “Ya hemos visto un autoritarismo con rostros juveniles, con las prácticas de siempre”.

En Jalisco, Andrés Manuel López Obrador aseguró estar despreocupado por las encuestas que lo ponen en tercer lugar al considerar que están “copeteadas”.

Antes, en su conferencia de prensa mañanera, el perredista pidió que a través de redes sociales se informe de lo que pasa en el país. Y al referirse a su opositor priista sostuvo: “Ahora se atreve a decir que él representa ‘un cambio con rumbo’, ¿con rumbo a dónde? Con rumbo al despeñadero”.

Lejano a esta dinámica, el aspirante del Panal, Gabriel Quadri, defendió la labor del Ejército en tareas de seguridad.