México D.F. Desafiando el principio de que el aceite no se combina con el agua, el partido derechista del presidente mexicano Felipe Calderón se unió a un acérrimo rival de izquierda para colocar un dique al avance del aún poderoso PRI rumbo a las elecciones presidenciales.

El gobernante Partido Acción Nacional (PAN) y la principal fuerza izquierdista del país, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que tradicionalmente se han lanzado airadas críticas entre sí, nombraron candidatos comunes en algunos estados donde habrá este año elecciones para gobernador.

Las diferencias entre ambas fuerzas se profundizaron en 2006, cuando el partido izquierdista desconoció el triunfo de Calderón en las elecciones presidenciales, lo que derivó en una aguda crisis política en la que, incluso, diputados de ambas fuerzas se liaron a golpes dentro del Congreso.

Ese año el ex candidato presidencial de la izquierda se autonombró "presidente legítimo" tras denunciar fraude en los comicios que Calderón ganó por un puñado de votos.

Años después, derecha e izquierda parecen haber olvidado sus diferencias y buscan debilitar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) mediante una unión sin precedentes con la que intentan ganarle el mayor número de comicios este año, cuando serán renovados gobernadores en 10 estados.

"Se percibe que si el PRI gana las gubernaturas (gobiernos estatales) que están en juego este año, ya tiene el camino completamente allanado para una eventual victoria en la presidencia en el 2012", dijo el analista Fernando Dworak.

El PRI, que gobernó por más de 70 años consecutivos, perdió la presidencia hace una década a manos de la ahora oficialista derecha que ha hilado dos gestiones consecutivas.

Pero el PRI aún gobierna en la mayoría de los estados y el año pasado dio un brinco al ganar más asientos en la influyente Cámara de Diputados. Y más aún, tiene posibilidades de regresar a la presidencia en las elecciones de 2012, según analistas.

El partido de Calderón ha perdido la mayoría de las elecciones para renovar gobernadores, mientras que la izquierda perdió su posición de segunda fuerza en la Cámara baja.

Problemas internos del PAN y el PRD. Analistas ven las alianzas para atajar el avance priísta como causa de posibles divisiones dentro del PAN y del PRD, desde donde ha habido muestras de inconformidad.

Tal es el caso del Secretario de Gobernación (Interior), Fernando Gómez Mont, quien renunció el miércoles a las filas del PAN sin exponer sus motivos, pero muchos creen que fue por las alianzas.

"Las alianzas generan un problema ideológico y un problema de consistencia, digamos, doctrinaria dentro de los dos partidos. Esto puede dividir a una parte del PAN", dijo Enrique Cárdenas, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Mientras que los dirigentes de la derecha e izquierda afirman que lo que buscan no es ganar por ganar sino mejorar las condiciones de vida de la población, como en el sureño estado de Oaxaca -un bastión priísta y uno de los más pobres del país-, las alianzas molestaron a líderes del PRI.

Otro de los estados es Durango, en el norte del país, donde el candidato común será un ex priísta.

"Chaquetea Acción Nacional a sus principios al pactar con el PRD", dijo Beatriz Paredes, presidenta del PRI.

El jefe de los senadores priístas, Manlio Fabio Beltrones, comentó por su parte que las alianzas eran unos "engendros".

Para el analista Alfonso Zárate, la renuncia de Gómez Montt al PAN es una mala señal para la unidad del gabinete de Calderón.

"El deslinde (de Gómez Montt) con su partido en un deslinde con la propia política del presidente de la República", dijo Zárate a la cadena Televisa