El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), José Antonio Meade Kuribreña, afirma que México en el exterior es visto como un país que se transforma en democracia, que con “convicción” enfrenta sus retos y que es capaz de ofrecer oportunidades “interesantes”.

Casos graves de violaciones a los derechos humanos como Tlatlaya y Ayotzinapa; incidentes con alta carga de violencia registrados en diversas partes de país y con calificaciones malas en materia de corrupción, colocaron a México bajo el escrutinio de la comunidad internacional.

Entrevistado por El Economista, el canciller dijo que, a través de las pertenencias geográficas, México aprovecha las oportunidades para mejorar en las políticas públicas y así hacer frente a la violencia y la corrupción.

Respecto de las observaciones hechas por gobiernos como el de EE.UU., sobre los índices de violencia y corrupción en el país, Meade reiteró que México en el exterior es visto como un país que tiene retos, pero trabaja para enfrentarlos.

El secretario de Relaciones Exteriores negó que casos emblemáticos de violaciones a los derechos humanos que atrajeron la mirada internacional hayan cambiado la visión nacional de las relaciones exteriores.


- En un inicio se hablaba mucho de poner un acento en los asuntos económicos; una estrecha relación entre la diplomacia y los temas de finanzas. ¿La corrupción y la violencia han modificado alguna parte de la agenda o de los trabajos de diplomacia?

- Yo creo que no ha habido una modificación en lo absoluto, el mandato que te da la secretaría es convertir nuestras pertenencias en oportunidades.

Hay países en donde estas oportunidades están vinculadas a la pertenencia geográfica. Por ejemplo, implican que parte del diálogo tenga que ver con seguridad y con migración, que es el caso de Estados Unidos.

En (...) experiencias de otras latitudes, tenemos diálogos con el Reino Unido; Italia; cooperación con Francia o apoyo de Chile.

La República Mexicana tiene diferentes tipos de pertenencias: geográficas, culturales, económicas y todos esos espacios que definen al país son susceptibles de convertirse en oportunidades, para mejorar nuestra política pública en materia de seguridad, para fortalecer nuestro marco institucional, para hacerle frente a la violencia, oportunidades para mayor comercio, para mayor inversión, para mayores espacios de logística, para fortalecer el marco jurídico que apoya la relación de México entre otros países.

No ha implicado desviación alguna, sino justamente identificar país por país, región por región y poro por poro, cómo la pertenencia puede traerle beneficios a México.

- En materia de mejora en las políticas para combate a la corrupción y seguridad, ¿cuáles son los países de los que México ha aprendido?

- Ha habido un diálogo importante con la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) -no solamente países- también han sido foros. En el caso de la seguridad, hemos buscado incrementar los espacios de diálogo que tenemos con la región centroamericana, donde hemos fortalecido todo el marco que norma el diálogo de seguridad y justicia.

Lo hemos hecho también en la región Latinoamericana, en particular al amparo del diálogo que se ha dado con la Alianza del Pacífico, en donde tenemos ya acuerdos que permiten intercambios de información migratoria que nos ayudan a que los flujos sean en condiciones de mayor seguridad.

Ciertamente con EE.UU. tenemos un diálogo cercano y una buena coordinación en los temas de seguridad y hemos aprovechado las experiencias de algunos otros países. Ejemplo Francia, con la creación de la gendarmería, en la que Chile también aportó elementos.

Podríamos incluir en esos ejemplos de diálogo que han sido provechosos, los que hemos tenido con Inglaterra y con Italia.

- Canadá y EE.UU. han advertido sobre la situación de violencia en el país a través de sus alerta de viaje. El embajador estadounidense, Earl Anthony Wayne, recientemente indicó que el crimen organizado afecta el flujo de la inversión extranjera. ¿Cómo se aborda el panorama con los inversionistas? ¿De qué manera ha podido afectar sus intereses?

- Con transparencia, reconociendo los retos, siendo objetivos respecto de nuestras realidades y planteando lo que México ofrece como destino: por el tamaño de su economía, por su importancia logística, por su ubicación geográfica, por la fortaleza de sus instituciones, por la transparencia de su marco de derecho, por los esfuerzos que hacemos cotidianos para con éxito, sobreponernos a los retos que enfrentamos.

Lo que el mundo y Norteamérica ven en México es justamente eso: un país que tiene retos, que trabaja para enfrentarlos, que es exitoso en la forma de enfrentarlos y que amplía su dialogo con Norteamérica para que no se convierta en un dialogo monotemático.

Un diálogo amplio, vasto, multitemático, balanceado; que tiene al centro la realización compartida de que Norteamérica puede ser una región más dinámica y más competitiva.

- El año pasado, el caso Ayotzinapa llegó al Parlamento Europeo, con ello salió a la luz el tema de derechos humanos y procuración de justicia en el país. ¿Qué trabajo se ha tenido que hacer? ¿Cuáles son las preocupaciones?

- Se tiene un diálogo permanente con la Unión Europea en materia de derechos humanos. Para México el diálogo con la Unión Europea y derechos humanos ha sido importante desde hace mucho tiempo, en donde compartimos los retos que cada quien enfrenta, en el ánimo de ver cómo juntos podemos superarlos.

Es un espacio en donde igual se habla de migración; de cómo fortalecer en México los espacios de procuración de justicia, instituciones y aquellas localidades en donde tenemos retos.

- ¿Quedó zanjada la diferencia con la Organización de las Naciones Unidas? Ello a propósito de la discrepancia que tuvo el gobierno mexicano con el término “tortura generalizada” que el relator especial, Juan Méndez, empleara en uno de sus informes sobre México.

- El tema se cerró. En su oportunidad México expresó lo que era nuestra convicción. Lo expresó con toda puntualidad y dio así por cerrado ese debate, al tiempo de reiterar nuestra disposición permanente de mantener un diálogo abierto con el sistema de las Naciones Unidas y con los diferentes mecanismos de derechos humanos.

- ¿Qué sucedería si otro comité u organismo multilateral emitiera una expresión parecida? ¿Cómo sería la reacción del gobierno?

- Cada reporte de México lo evaluará por sus méritos y reaccionaremos conforme a nuestras propias convicciones.