Acapulco. La izquierda mexicana obtuvo el triunfo en una elección para gobernador en el estado de Guerrero, azotado por la violencia de los cárteles de las drogas, en un tropiezo para las ambiciones electorales del PRI, el mayor partido de oposición.

En medio de una ola de ejecuciones del narcotráfico, la mayoría de guerrerenses votó por Ángel Aguirre, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), en lo que analistas consideran una señal de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) debería renovarse si quiere regresar a la presidencia en 2012.

Con 98,46% de los votos escrutados, Aguirre se imponía con 56,05% sobre el candidato del PRI, Manuel Añorve, con 42,61%, según cifras del Instituto Electoral del Estado de Guerrero.

El derechista Partido Acción Nacional (PAN), del presidente Felipe Calderón, declinó su candidatura en favor de Aguirre días antes de los comicios.

Pese a las diferencias ideológicas, el año pasado el PAN y la izquierda se aliaron para nombrar candidatos comunes en varios estados y le ganaron al PRI en tres de sus bastiones.

Es probable que la alianza PAN-PRD también se repita este año en las elecciones de julio para gobernador en el central Estado de México, el más poblado del país, consideradas un termómetro para las presidenciales.

Aunque la derrota en Guerrero no es vista como un gran fracaso dado que no es considerada una plaza electoral mayor, sí quita aliento al intento del PRI por borrar un pasado con acusaciones de autoritarismo de la mente de muchos mexicanos y aprovechar un desencanto con la gestión del PAN.

Con todo, el PRI -que gobernó México por 71 años hasta el año 2000 y que figura primero en los sondeos de opinión hacia las elecciones presidenciales-, mantiene más de la mitad de los gobiernos estatales bajo su mandato y tiene mayoría relativa en la influyente Cámara de Diputados federal.

La elección en Guerrero, uno de los estados más pobres de México, fue la primera del año en el país de un total de seis y estuvo precedida por secuestros y crímenes de cercanos colaboradores de los dos principales postulantes.

Sólo en ese estado, casi 3.000 personas han muerto en los últimos cuatro años debido a la violencia del narcotráfico, la cual se había mantenido restringida a zonas alejadas o a barrios populares de Acapulco pero que, recientemente llegó cerca de hoteles, restaurantes y bares de la zona turística.

Más de 34.000 personas han muerto en México desde que el presidente Calderón lanzó a fines de 2006 operativos frontales contra el narcotráfico.