México DF. El ex candidato presidencial de la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador, quien en el 2006 acarició la presidencia con la punta de los dedos, busca lucir una imagen más moderada para reconquistar al electorado, pero está en duda si podrá lograrlo.

El veterano político perdió por un puñado de votos la presidencia frente al actual mandatario, el conservador Felipe Calderón, y denunció fraude, al tiempo que desató protestas bloqueando una avenida vital de la sobrepoblada Ciudad de México.

Esta reacción, lejos de despertar la solidaridad de los 16 millones de votantes que le dieron su apoyo, hizo que muchos le dieran la espalda y lo vieran como un desestabilizador de la joven democracia de un país que apenas en el 2000 tuvo la primera alternancia de partidos en siete décadas.

Cuando faltan pocas semanas para que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y partidos aliados de izquierda definan cómo van a elegir a su candidato, López Obrador ha hecho giras por Estados Unidos y España para presentar sus ideas, algo que jamás hizo durante la campaña anterior.

Además, organizó un foro con empresarios en Monterrey, centro de negocios y una de las ciudades más conservadoras del país, bastión del gobernante Partido Acción Nacional (PAN).

Los avisos y propagandas con su imagen arengando a las masas, muchas veces con el cabello cano despeinado gritando contra la "mafia" que asegura gobierna el país, han dado paso a otros donde su voz es más conciliadora y otros donde aparece un actor de doblaje conocido por ser la voz de varios personajes de "Don Gato y su pandilla" que llama apoyar a López Obrador.

"Tiene un mensaje más emotivo y conciliador, pero mantiene el discurso que la izquierda quiere oír", dijo Roy Campos, director de la encuestadora Consulta Mitofsky, cuya última medición colocó a López Obrador en un empate técnico con el actual alcalde capitalino, Marcelo Ebrard, hacia la elección interna de la izquierda.

Los negativos. Hasta hace poco, Ebrard iba adelante en caso de que se realizara una encuesta abierta para elegir el precandidato, y López Obrador ganaba si el sondeo fuera sólo entre los militantes de izquierda.

"El viaje a Estados Unidos no es realmente para darle un mensaje a los estadounidenses sino a los mexicanos, como diciendo 'no me acusen de extremista, estoy relacionándome con los poderes", explicó el analista.

López Obrador, apodado "el Peje" por el pejelagarto, un pez de su natal estado de Tabasco, es el precandidato con más opiniones negativas, pero éstas se han ido reduciendo desde un 47% en el 2007 a 29% en septiembre de este año, según una medición de Mitofsky.

"Que no te confundan, yo no estoy en contra de los empresarios", dice en un aviso López Obrador, quien se volvió popular al encabezar una toma de pozos petroleros a finales de la década de 1980 en Tabasco.

El político, antecesor de Ebrard en el Gobierno de la Ciudad de México, se ubica con variantes en segundo lugar en las encuestas de intención de voto junto a la diputada Josefina Vázquez Mota, quien se perfila como la candidata del PAN.

Ambos están muy lejos aún del favorito para suceder a Calderón, el ex gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien por ahora está sacando partido del desencanto con la falta de empleo y la creciente violencia en los gobiernos panistas.

En el Zócalo, la gran plaza pública capitalina donde el político instaló en 2006 un campamento como parte de las protestas, las opiniones están divididas entre quienes lo ven como un héroe por los programas de ayuda que instaló en la alcaldía y los que tuercen la cara con sólo oír su nombre.

"Yo voté por él, pero la verdad no me gustaron sus formas de presión política al cerrar (la avenida) Reforma, acabó con los comercios y también con muchos votantes. No volvería a votarlo", dijo Alfredo Figueroa, un antropólogo de 40 años.

A la caza de los moderados. Pero su discurso insistente sobre la necesidad de atender la extendida pobreza que afecta casi la mitad de la población, además de que es el único precandidato de origen humilde, hacen que para muchos sea el único en quien confiar.

"Todos los que llegan al poder quieren sacar su tajada y amolar (abusar de) al pueblo, pero él fue el único que ayudó a los viejitos, a las madres solteras", dijo Marisela, una comerciante de 40 años.

Si bien las opiniones negativas han disminuido, no está claro si a López Obrador le dará tiempo de conquistar, primero que nada, a los izquierdistas que prefieren a Ebrard, quien con su estilo de político europeo impulsó la legalización del aborto y las bodas entre homosexuales en la ciudad.

"No es el candidato oficial todavía. Si con esta revisión o rectificación de su imagen y de su discurso puede agrupar o reagrupar a sectores no necesariamente identificado con él, eso es difícil de decir por ahora", dijo Ricardo Espinoza, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Entre sus ventajas está la de haber formado hace tiempo el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) como asociación civil, con lo cual ha podido hacer mítines por todo el país y emitir avisos saltándose así las nuevas restricciones que se aplican a los partidos para que no hagan campaña anticipada.

Por otro lado, deberá remar con un PRD que acentuó sus divisiones internas después del 2006 y ha perdido terreno en elecciones estatales y municipales.

"No creo que la gente le vuelva a dar otra oportunidad tan fácilmente. Además, la izquierda ha estado en picada en muchas regiones, perdió (la elección estatal de) Zacatecas y perderá Michoacán, sólo le quedarían algunos bastiones", señaló el politólogo Fernando Dworak.