Monterrey. La muerte a manos del Ejército mexicano de un poderoso capo de la droga fue una victoria del presidente Felipe Calderón, pero podría derivar en más violencia y no es seguro que lleve a las autoridades hacia los jefes más buscados de los cárteles del narcotráfico.

Militares realizaron un operativo este jueves en la occidental ciudad de Guadalajara, donde unos 100 soldados hallaron y mataron a Ignacio "Nacho" Coronel, en el principal golpe al narcotráfico este año.

Coronel era el tercero en la organización que encabeza el capo más buscado de México, Joaquín "El Chapo" Guzmán, jefe del cártel de Sinaloa, que controla las lucrativas rutas de las drogas a lo largo del Pacífico hacia Estados Unidos, el mayor consumidor mundial.

La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) elogió a Calderón diciendo que la muerte de Coronel es "un fuerte golpe a la capacidad de funcionamiento de la organización".

Pero su muerte aumenta las dudas sobre si se crea un vacío dentro de los altos mandos del cártel de Sinaloa que podría causar más violencia en varios estados, entre ellos el occidental Jalisco, cuya capital es Guadalajara.

Cerca de 25.000 personas han muerto por la ola de violencia desde que Calderón lanzó los operativos a finales de 2006. Los crímenes, algunos por decapitaciones, han causado preocupación al gobierno de Estados Unidos, inversores extranjeros y turistas.

"Dado que el incremento de la violencia resulta ser proporcionalmente directo a la importancia de los jefes acosados, detenidos o ejecutados, es de suponerse que el golpe a Ignacio Coronel provocará estremecimientos", escribió en un editorial el diario La Jornada.

En el pasado, la violencia estallaba tras los arrestos o muertes de capos, como en 2004, cuando se desataron cruentas batallas mientras Guzmán buscaba controlar las rutas tras el arresto de Osiel Cárdenas, jefe del cártel de Golfo.

El pez gordo. El derramamiento de sangre se ha incrementado desde el inicio del año en el balneario de Acapulco, como parte de la batalla por el liderazgo tras la muerte del capo Arturo Beltrán Leyva en un enfrentamiento con militares en diciembre.

"El brillo (...) podría ser de corta duración. Mientras la federación de Sinaloa busca reagruparse, otras organizaciones buscarán sin duda desafiar su dominio en esa región, como la organización de los Beltrán Leyva y Los Zetas", dijo la consultoría de seguridad Stratfor en un reporte el viernes.

"Esto bien podría conducir a otro pico en la violencia", agregó.

Pero es difícil que el hecho lleve a las autoridades mexicanas directamente hacia Guzmán, el pez gordo.

La DEA y expertos en el narcotráfico desestimaron las posibilidades de capturar inmediatamente a Guzmán, quien ha lanzado una brutal campaña por dominar el millonario tráfico.

El líder narco, de apenas 1.55 metros de estatura, es el más conocido de los capos del narco mexicano en décadas. La revista Forbes lo incluyó en su lista de los más ricos del mundo en el 2009, con una fortuna aproximada de US$1.000 millones.

"Estos carteles funcionan como células. La antigüedad de Coronel no significa que le respondía a Guzmán o alguna otra persona, él tomaba las decisiones del día a día", dijo el Washington el agente de la DEA Michael Sanders.

Un experto local sobre el cartel de Sinaloa dijo que Coronel se había distanciado de El Chapo en el último año por desacuerdos sobre las ambiciones territoriales de Guzmán.

"La alianza seguía intacta, pero el cartel no va a colapsar con la muerte de uno de sus generales", dijo el experto, quien pidió no ser identificado.