México DF.  El partido del presidente de México Felipe Calderón, lastimado en unas elecciones estatales clave el domingo, está obligado a reaccionar para mantener el poder en las presidenciales del 2012 y frenar así el avance del opositor PRI, ávido de regresar a la presidencia.

Pero el oficialista Partido Acción Nacional (PAN) no la tiene fácil.

Por una parte, aún no cuenta con figuras presidenciables claras en medio de una larga lista de precandidatos poco conocidos y, por la otra, Calderón está atado de manos porque carece del apoyo legislativo del PRI para empujar algunas reformas que pudieran redituar a su partido electoralmente.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México por 71 años seguidos hasta el 2000, arrasó el domingo en las elecciones del Estado de México, el más rico y poblado del país, y ganó otras dos elecciones estatales, colocándose en una inmejorable posición para competir por la presidencia.

El izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) quedó en segundo lugar y en un lejano tercer puesto se colocó el PAN, que según analistas debe encender los focos y buscar un candidato fuerte para el 2012.

El PRI apoyó en los primeros años de la presidencia de Calderón varias de sus reformas, pero actualmente en pleno clima preelectoral, Calderón ha atacado fieramente recordando el pasado autoritario del PRI, cuyos legisladores no parecen dispuestos a aprobar reformas pendientes en el Congreso.

En una danza de varios secretarios de estado, una diputada y un senador que quieren suceder a Calderón, los conservadores panistas no tienen a alguien a la altura para enfrentar a Enrique Peña Nieto, el actual gobernador priísta del Estado de México y el político más popular del momento, según encuestas.

"Calderón tiene que encontrar, no al candidato de su preferencia, sino a un candidato que sea bien visto desde la sociedad mexicana para hacerlo competitivo electoralmente", dijo Jorge Schiavon, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Según los especialistas, el triunfo en el Estado de México no le garantiza al PRI el regreso en el 2012, pero su avance ha sido constante frente a un gobierno desgastado por una economía débil y la violencia del narcotráfico, que ha dejado más de 40,000 muertos desde que asumió Calderón en el 2006.

"El domingo fue un día negro para el PAN y el PRD. El PRI se consolida como una opción con una maquinaria con mucho dinero y no veo como ese modelo se pueda frenar el próximo año", dijo Sergio Aguayo, del universitario Colegio de México.

Presidente en aprietos. Peña Nieto es señalado por sus enemigos de gastar millones en la promoción de su imagen y de sus obras de gobierno, así como de elevar los gastos en programas sociales para incidir en los electores, una práctica común en los gobiernos priístas de antaño.

El PRI apoyó en los primeros años de la presidencia de Calderón varias de sus reformas, pero actualmente en pleno clima preelectoral, Calderón ha atacado fieramente recordando el pasado autoritario del PRI, cuyos legisladores no parecen dispuestos a aprobar reformas pendientes en el Congreso.

"Hay una sensación de un presidente atrincherado y aislado políticamente (...) que no logra realmente repuntar en materia económica, en materia política y de seguridad pública, y esto (la elección) es un reflejo de ello", dijo John Ackerman, analista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para evitar un regreso del PRI y que su partido no pierda el poder al que llegó por primera vez en el 2000, hay quienes creen que Calderón podría hasta impulsar la candidatura del alcalde izquierdista de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, que enfrenta resistencias dentro de su partido, el PRD.

"Si en marzo o abril del próximo año el PRI está en alrededor de 40 por ciento (de intención de voto), el PRD en los 20 y el PAN no está avanzando, con muchos indecisos, el presidente podría ayudar a Ebrard", dijo el analista estadounidense George Grayson.

Otro recurso del Gobierno podría ser ir detrás de prominentes priístas buscando sus vínculos con casos de narcotráfico, como ocurrió recientemente con el ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon, acusado de tener un arsenal en su domicilio y liberado por un juez por falta de pruebas.

"Hay mucha gente que tiene que rendir cuentas ante la justicia, pero se elige a gente con vinculación clara con el PRI", dijo Schiavon.