La oposición mexicana y los países de la región fueron las prioridades en la agenda del presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, en el primer mes después de los comicios.

El representante del tradicional Partido Revolucionario Institucional (PRI), que vuelve al poder luego de 12 años de haber perdido su hegemonía de siete décadas, aceleró esta semana los tiempos en la búsqueda de acuerdos políticos con la que será su principal fuerza opositora, el hoy gobernante Partido de Acción Nacional (PAN).

Peña Nieto, proclamado presidente electo hace poco más de quince días tras un largo proceso de impugnaciones de los resultados electorales del 1 de julio, se reunió este miércoles con el líder del PAN, Gustavo Madero, y los gobernadores panistas de Morelos, Guanajuato, Jalisco, Baja California, Baja California Sur, Puebla y Sonora, según informó la agencia de noticias Prensa Latina.

El ex gobernador del estado de México es consciente de la urgencia de construir acuerdos antes de llegar a Los Pinos, sede del Ejecutivo, ya que gobernará sin mayoría simple en el Congreso y lejos de la mayoría calificada para reformas profundas.

Los representantes del PAN coincidieron en la reunión de este miércoles en implementar con el futuro gobierno una agenda que contenga, en principio, temas de interés nacional como la seguridad pública, el desarrollo económico, la generación de empleos y la atención a grupos vulnerables.

El mandatario electo y su equipo se proponen algunas reformas inmediatas en materia de transparencia, como la creación de una comisión nacional anticorrupción y de un organismo que regule el gasto público de publicidad en medios de comunicación.

A lo largo del próximo año, abordarán las reformas estructurales en cuestiones de seguridad social, laboral, fiscal, financiera y energética.

Entre los cambios profundos, Peña Nieto busca disminuir de 500 a 400 la cantidad de legisladores en la Cámara de Diputados, lo que, según los analistas, facilitaría la formación de mayorías en el Poder Legislativo y, con ello, la aprobación de reformas.

Más allá de una posible alianza con el PAN, la izquierda, que estuvo principalmente enrolada con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que postuló a Andrés López Obrador, será la tercera fuerza con un nada desdeñable caudal de 16 millones de votos.

El principal problema que enfrentará Peña Nieto es la ola de violencia derivada de la confrontación directa con los cárteles de la droga, que caracterizó a la gestión del presidente saliente, Felipe Calderón, y que dejó en cinco años 60.000 muertos, con una estrategia de militarización resistida desde varios sectores.

Tras esta semana dedicada a la cuestión política interna, Peña Nieto dedicará los próximos días a sus futuras relaciones con la región, para lo cual comenzará una gira que lo llevará a Guatemala y varios países de Sudamérica.

Este lunes, el mandatario electo se reunirá con el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, en la capital de ese país, adonde había convocado al resto de los mandatarios centroamericanos, cita suspendida por el propio Peña Nieto luego de que la mayoría declinó su participación por cuestiones de agenda.

La intención del presidente electo, que le había pedido a Pérez Molina la convocatoria de los mandatarios de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, era dialogar acerca de los principales proyectos y temas que tiene para la región, como migración, seguridad y desarrollo económico, y mostrar la prioridad que le quiere dar a Centroamérica, propósito que dejó para una reunión más adelante.

De Guatemala viajará a Colombia para reunirse con el presidente Juan Manuel Santos y líderes empresariales en Bogotá, luego irá a Brasil, donde tendrá encuentros con la mandataria Dilma Rousseff, y con el ex jefe de Estado Fernando Enrique Cardoso y asistirá a una comida organizada por la Federación de Industrias de San Pablo.

Este viernes, Peña Nieto llegará a Chile para una audiencia con el mandatario Sebastián Piñera, ese mismo día viajará a Argentina para entrevistarse con la presidenta Cristina Fernández y concluirá la gira con una reunión con Ollanta Humala en Perú.