México es uno de los principales países del continente americano con mayor número de desplazados forzados; y en los últimos años, la violencia generada por el crimen organizado ha sido la causa fundamental, de acuerdo con un informe del Consejo Noruego para Refugiados (NRC, por sus iniciales en inglés) presentado en Ginebra, Suiza.

El informe Global 2015 del NRC arroja que en el 2014 al menos 9.000 personas fueron desplazadas a través del territorio debido a la violencia criminal, incluyendo 23 eventos masivos.

Este organismo -que desde 1998 documenta el fenómeno de desplazamiento forzado- detalla que en el país, hasta diciembre del 2014, al menos 281.400 personas se han visto obligadas a salir de sus lugares de origen.

La investigación da cuenta de la carencia de datos oficiales sobre el fenómeno en México, por lo que aclara que los datos fueron obtenidos de organizaciones civiles e investigaciones académicas.

Hacia finales del 2014 había por lo menos 7 millones de personas desplazadas en América del Sur, Centro América y México; un incremento de 12% con respecto al 2013. Colombia encabeza la lista con 6 millones 4.200 expulsados internos; seguido por El Salvador, con 288.900; y México, con por lo menos 281.400 desplazados hacia diciembre del 2014.

El trabajo asienta que muchos de los desplazamientos en México, Perú, El Salvador, Guatemala y Honduras se deben a la violencia del crimen y las bandas organizadas.

Del estado mexicano de Chiapas se registraron, a su vez, 1.300 nuevos desplazados que se suman a los que viven esta situación de forma prolongada, derivado del levantamiento zapatista. Los recientes movimientos forzosos se deben a intolerancia religiosa, violencia continua en contra de los zapatistas y extracción de recursos, así como proyectos de desarrollo.

“La principal causa del desplazamiento en México y el Triángulo del Norte fue la violencia criminal relacionada, principalmente, con el tráfico de drogas y las actividades de las bandas”, reitera el Consejo Noruego para Refugiados. Estas células delincuenciales hacen “uso de la violencia en la búsqueda de beneficio, control territorial de las rutas de tráfico y para neutralizar a las organizaciones que compiten, a menudo en colaboración con el Estado”.

Desde el 2006, en México el abuso de las balas en la guerra contra las drogas ha conducido a graves violaciones de los derechos humanos, incluyendo desapariciones extrajudiciales, desapariciones y tortura por parte de militares y policías. A su vez, ha creado una espiral de violencia entre organizaciones criminales; todo ello ha contribuido directa o indirectamente al fenómeno de desplazamiento.