Monterrey. El aumento de la violencia relacionada con el narcotráfico en este centro industrial está causando un éxodo de mexicanos adinerados así como de grandes cantidades de estadounidenses y ciudadanos de otros países, lo que supone un duro golpe para una ciudad que desde hace tiempo se enorgullecía de ser una de las más ricas y seguras de América Latina.

La situación de la seguridad es tan alarmante en Monterrey, una ciudad bautizada como "La Sultana del Norte" por su poder industrial, que el alcalde envió a su familia a vivir a Dallas, en Estados Unidos, según personas conocedoras de la situación. La oficina del alcalde no respondió a la petición de comentarios.

En las dos últimas semanas, el fabricante de maquinaria agrícola estadounidense Caterpillar Inc. ordenó a los ejecutivos con hijos que dejaran la ciudad, tras una medida similar por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos para diplomáticos estadounidenses. Otras firmas de Estados Unidos están permitiendo a sus empleados irse de forma voluntaria.

"Siguiendo los últimos consejos del Departamento de Estado, Caterpillar pidió a los empleados expatriados en algunas regiones de México (incluida Monterrey) que ellos y sus familias volvieran al país lo antes posible", indicó Jim Dugan, jefe de portavoces de Caterpillar, en un correo electrónico a The Wall Street Journal. La medida afecta a alrededor de 40 empleados, dijo.

Monterrey está inmersa en una guerra entre dos cárteles del narcotráfico, el Cartel del Golfo del estado vecino de Tamaulipas y los Zetas, un grupo disidente que solía darle seguridad. Las dos bandas iniciaron una guerra abierta a comienzos de este año, afirman funcionarios y analistas mexicanos.

Monterrey está inmersa en una guerra entre dos cárteles del narcotráfico: el Cartel del Golfo del estado vecino de Tamaulipas y los Zetas.

Monterrey es un valioso territorio para las bandas de narcotraficantes porque se encuentra a sólo 215 kilómetros de Estados Unidos y se usa como base para el contrabando de drogas hacia el norte.

La batalla ha estremecido a la ciudad, que históricamente tenía tasas de homicidio más bajas que la medida de Estados Unidos. Más de 274 personas han sido ejecutadas en ataques de las bandas del narcotráfico en lo que va del año, según funcionarios locales.

Sus residentes no sólo corren el riesgo de ser víctimas del enfrentamiento, sino que además las bandas están llevando a cabo una ola de secuestros y extorsiones a empresas locales, exigiendo dinero a cambio de protección.

Los problemas en Monterrey han contribuido a que México cobre más relevancia en la agenda del presidente estadounidense, Barack Obama, afirman funcionarios de ese país. Esta semana, funcionarios del gobierno indicaron que buscarán impulsar la cooperación militar para ayudar a México a combatir lo que algunos funcionarios estadounidenses llamaron una amenaza creciente de "narco-insurgencia", con lo que sugirieron que el gobierno mexicano ha perdido el control en partes del país.

En Monterrey, coches con hombres armados de los Zetas patrullan las calles por las noches. Los residentes hablan de un toque de queda informal de las 10 de la noche, cuando muchos taxistas dejan de trabajar.

Algunos empresarios mexicanos aseguran que el pánico que hay sobre Monterrey es exagerado. "Este lugar solía ser como Suiza, pero es el cambio lo que preocupa a la gente", dijo un empresario.

Los temores, sin embargo, se están propagando. Un joven ejecutivo del gigante cementero Cemex SAB, que tiene su sede central en Monterrey, afirmó que puede contar por lo menos 20 familias de su círculo de amigos que se han marchado, casi todos al cercano estado de Texas, en Estados Unidos. "Es una carrera por salir", indicó.

Tanta gente se marcha que el empresario líder de la ciudad, el presidente ejecutivo de Cemex, Lorenzo Zambrano, hace poco usó su cuenta de Twitter para instar a los otros regios, como se llama a los habitantes de Monterrey, a poner fin al éxodo.

"Quien se va de Monterrey es un cobarde. Hay que luchar por lo que creemos. Tenemos que retomar nuestra gran ciudad", escribió.

El declive de Monterrey representa el mayor desafío hasta el momento para el presidente Felipe Calderón en los tres años y medio desde que asumió el poder y le declaró la guerra a los poderosos cárteles del narcotráfico. La ciudad de 3,7 millones de habitantes es la tercera mayor del país detrás de la Ciudad de México y Guadalajara, representa 10% de la producción económica anual del país, y es un símbolo de modernidad para el resto de México.

"México no puede darse el lujo de perder Monterrey", afirma Raúl Ramírez, un experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México, la mayor del país.

Funcionarios en el estado de Nuevo León, donde se encuentra Monterrey, sostienen que hacen todo lo que está a su alcance para combatir el crimen organizado, mejorar la coordinación con el ejército, eliminar la corrupción en las fuerzas policiales locales y lanzar programas para mejorar las condiciones sociales en vecindarios pobres.

"No vamos a entregarles las llaves de la ciudad a estos grupos", asegura Javier Treviño, el secretario general de gobierno de Nuevo León.

El año pasado, Monterrey aún tenía una tasa de homicidio relativamente baja, de 6,5 muertes por 100.000 residentes, muy por debajo del promedio en México, y comparable con la de Nueva York. Sin embargo, este año ha habido una oleada de homicidios.

En los últimos meses, la violencia se ha trasladado a los barrios más exclusivos de Monterrey. Incluso los residentes estadounidenses que han vivido muchos años en Monterrey se están yendo. "Sé cómo será la última escena de esta película y no me quedaré aquí para verla", dijo un prominente empresario estadounidense que ha residido en esta ciudad durante 20 años. Agregó que se mudará a la Ciudad de México dentro unos meses y planea irse del país poco tiempo después.

El empresario dijo que es pesimista sobre la capacidad de México para crear una policía honesta y un sistema judicial que funcione para debilitar los cárteles narcos.

"Vamos a descubrir cómo habría sido Colombia sin Uribe y sin Estados Unidos", lamentó, haciendo referencia al presidente colombiano, a quien muchos adjudican el haber traído estabilidad al país andino.