El embajador de México en Ecuador, Jaime del Arenal Fenochio, habla de la visita que hará este lunes el presidente de ese país, Enrique Peña Nieto, quien espera retomar la relación bilateral tras diez años de ‘descuido’.

El diplomático resalta la firma de acuerdos, sobre todo en el área educativa; mientras que en la lucha contra el narcotráfico, considera que el trabajo conjunto no requiere nuevos acuerdos, sino la consolidación de los ya establecidos.

- ¿Cuál es el propósito de la visita de Peña Nieto?

- Reactivar la visión histórica que ha existido entre los dos países. Una relación que se había descuidado y que ahora el presidente quiere fortalecer. Hace diez años que un presidente mexicano no visita el Ecuador, por lo que él viene con entusiasmo a observar la transformación de la sociedad ecuatoriana...

- ¿Qué áreas van a fortalecer?

- Las áreas de educación, de cooperación científica y técnica. La parte cultural, comercial y de seguridad de ambos países, la parte jurídica, darle un marco jurídico que permita avanzar la relación en los próximos años.

- Esta cooperación en lo jurídico y seguridad, ¿es para el combate al narcotráfico?

- Curiosamente ahí no hay necesidad de fortalecer, sino de continuar en la acción conjunta. Se trata de incorporar el tema de la trata de personas, que es un tema que le preocupa a Ecuador.

- ¿Con qué acuerdos?

- Una de las preocupaciones es cómo el crimen organizado va encontrando en la trata de personas un nicho de ganancias inmoral y antijurídico. En ese sentido, no es que entre México y Ecuador haya un tema específico, sino que en el ámbito mundial, los dos países se anticipan y tienen que poner los mecanismos jurídicos frente al crimen organizado. No solamente contemplar los temas de narcotráfico, sino también de trata de personas, luego será el tráfico de órganos; es decir, hay que darle frente a los grandes problemas de la criminalidad actual.

- ¿Esto se limitará a compartir información?

- Temas de cooperación en información, penal, purgación de sentencias, todo lo que tiene que ver con los aspectos policiacos frente al crimen organizado. Las instancias que suscriban el acuerdo lo harán en términos técnicos, información, mecanismos concretos de materialización. Pero esto ya está funcionando, solo se trata de reafirmar.

- En educación y desarrollo social, ¿qué se ha planteado?

- México está consciente de que Ecuador está llevando a cabo un cambio a la matriz productiva y lo ve con buenos ojos. Esfuerzos que pasan por aspectos económicos comerciales, científicos, técnicos y educativos. Ahí México tiene la capacidad de aportar colaboración, ayuda y, sobre todo, experiencia para la firma de acuerdos entre las entidades educativas mexicanas y la Empresa Pública Yachay para asesorarla, colaborar con cambios de profesores, investigadores.

- En el tema de la matriz productiva Ecuador está implementando una política de sustitución de importaciones. ¿Cómo afecta esto a México?

- En las importaciones como autos, electrodomésticos, pantallas de plasma, celulares, esto lo que a todos los países de alguna manera nos ajusta.

- ¿Para bien o para mal?

- Toda afectación nos provoca a los mexicanos un reto positivo. Las restricciones a las importaciones son lícitas y muy legítimas y desde luego nos afectan en sentido negativo, pero abre una oportunidad a los empresarios mexicanos para establecerse en Ecuador. Si Ecuador está cambiando su economía para favorecer las exportaciones, bueno, debemos entender que hay en Ecuador oportunidades para exportar, lo que tenemos que hacer es invertir, traer nuestras marcas y firmas.

- ¿Se han planteado plazos para la ejecución de acuerdos?

- Todo lo que se vaya a firmar o acordar tendrá un inmediato resultado y no serán meras declaraciones que queden ahí en el sueño de los siglos. Se trata de que la relación entre en una etapa de sueños verificables, de reuniones periódicas y tangibles. Yachay es una realidad y la firma de convenios implica a la Universidad Autónoma de México, al Instituto Politécnico Nacional, al Instituto de Monterrey. También los acuerdos de seguridad social, cooperación técnica y científica.