México D.F. El Congreso de Estados Unidos estaría cerca de permitir la circulación de camiones de carga mexicanos por suelo estadounidense, ayudando a poner fin a una larga disputa comercial, dijo este lunes un funcionario de ese país.

En marzo del año pasado, legisladores estadounidenses cancelaron los fondos para un programa piloto -iniciado durante el gobierno del ex presidente George W. Bush- que permitía la circulación de transporte de carga mexicano por las carreteras de Estados Unidos.

Los congresistas argumentaron razones de seguridad para la cancelación.

La prohibición del tránsito de los camiones mexicanos motivó que en marzo de 2009 el gobierno de México impusiera aranceles a una larga lista de productos agrícolas e industriales de Estados Unidos.

Pero el representante comercial de Estados Unidos, Ron Kirk, quien se encuentra de visita en México, dijo que el presidente Barack Obama impulsó en el Congreso que se retirara de la legislación la cláusula que cierra los fondos para el programa, en un primer paso para resolver la disputa.

"Hemos podido trabajar con el Congreso, y Obama está muy complacido de que el lenguaje usado en el presupuesto de egresos del 2009 no se usó en el presupuesto de egresos para 2010", dijo Kirk a Reuters en una entrevista.

Algunos empresarios estadounidenses, entre ellos productores de papel, papas y uvas, señalan que están perdiendo ventas a causa de los aranceles impuestos por México, y están pidiendo al gobierno de Obama que dé una pronta solución al problema.

"Puedo decirte que esas industrias en Estados Unidos (...) han manifestado su descontento al Congreso, así que hay un sentimiento de urgencia", dijo Kirk.

El funcionario señaló que las negociaciones entre su oficina con legisladores y con México se "intensificarán" en las próximas semanas o meses.

Estados Unidos accedió a permitir la entrada de transportistas mexicanos a su territorio al firmar en 1995 el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Canadá y México.

Sin embargo en la práctica los camiones mexicanos quedaron confinados a las zonas fronterizas, en donde sus cargas pasan a manos de transportistas estadounidenses.

En 2007, el gobierno estadounidense lanzó un programa piloto que permitía el acceso total de un número reducido de transportistas mexicanos a su territorio, que enfrentó el rechazo del poderoso sindicato de transportistas de ese país.