Brasilia. El presidente de Brasil, Michel Temer, se defendió con vehemencia este martes de la acusación por corrupción pasiva presentada en su contra por el fiscal general brasileño, argumentando que es una farsa sin fundamentos que ataca a su gobierno y a todo el país.

"Fui acusado de corrupción pasiva sin jamás haber recibido valores. Nunca vi ese dinero y no participé de acuerdos para cometer actos ilícitos", declaró el presidente, que fue acusado por el fiscal Rodrigo Janot de aceptar millones de dólares en sobornos.

El presidente dijo que la denuncia en su contra tendrá un impacto negativo en la recuperación económica de Brasil, paralizando los esfuerzos por llevar adelante una reforma.

El documento de acusación presentado el lunes alega que Temer acordó recibir finalmente un total de 38 millones de reales (US$11,5 millones) de JBS en los próximos nueve meses.

El líder conservador afirmó además que los ejecutivos de la mayor procesadora mundial de carne, JBS, que lo acusaron de corrupción en un acuerdo de delación compensada con la justicia, sólo lo hicieron para escapar de la cárcel por sus crímenes.

En su primera declaración tras ser denunciado penalmente por corrupción, el presidente de Brasil, Michel Temer, dijo este martes que las acusaciones en su contra son "una pieza de ficción", que no existen pruebas de que haya cometido actos ilícitos y que no huirá a las batallas que se le presentan por delante para defender su cargo y su honra. 

Por más de tres años, investigadores brasileños han descubierto impresionantes niveles de corrupción que involucran a la clase política y a las élites empresariales. Mucho de esto se centra en compañías que pagaron miles de millones de dólares en sobornos a políticos y ejecutivos en empresas estatales para obtener lucrativos contratos.

Temer y un tercio de su gabinete, así como expresidentes y una decena de legisladores están bajo investigación o ya han sido acusados por las tramas de corrupción.

Los analistas políticos habían advertido, mucho antes del lunes, que los escándalos reducen las posibilidades de Temer de avanzar con reformas cruciales para que la mayor economía de América Latina rebote desde su peor recesión en los registros.

Los cargos contra Temer tienen relación con un esquema de corrupción que involucra al mayor frigorífico del mundo, JBS SA. Ejecutivos de la firma dijeron en un acuerdo de delación compensada que el presidente aceptó sobornos para resolver asuntos tributarios, liberar préstamos de los bancos estatales y otras materias.

El documento de acusación presentado el lunes alega que Temer acordó recibir finalmente un total de 38 millones de reales (US$11,5 millones) de JBS en los próximos nueve meses.

Joesley Batista, uno de los hermanos que controla JBS, grabó una conversación con Temer en la que el presidente parece avalar sobornos a un potencial testigo. Batista también acusó a Temer y a asesores de negociar millones de dólares en donaciones ilegales al Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).