Santiago. Con un tranquilo "Sí, prometo", Michelle Bachelet asumió formalmente este martes 11 de marzo la presidencia de la República, tras su triunfo en segunda vuelta el mes de diciembre de 2013 frente a la candidata de la derecha, Evelyn Matthei, con más del 60% de los votos.

Bachelet asume ahora por segunda vez el más alto cargo del país, por el período 2014-2017. Al recibir la piocha de O'Higgins y la banda presidencial de manos de la presidenta del senado, Isabel Allende, se cantó el himno nacional, dando paso al juramento del nuevo gabinete presidencial.

Bachelet comienza su gestión con una economía en clara desaceleración y donde difícilmente se mantendrán las cifras macroeconómicas positivas de la administración anterior.

Además de los simbolismos de que Isabel Allende sea la primera mujer en ser presidenta del senado, de que por primera vez una senadora le entregaba el mando a una presidenta, Bachelet es también la primera mujer que es reelegida presidenta de Chile.

La ceremonia en total duró cerca de 35 minutos y da pie a un nuevo período político, ya que el nuevo gobierno llega cargado de compromisos para realizar profundos cambios sociales y políticos, en un país que -en todo caso- ha cambiado notoriamente desde que Bachelet terminó su primer mandato.

"En este tiempo Chile se ha mirado a sí mismo y ha decidido que es momento de iniciar transformaciones de fondo. La victoria de esta jornada es un sueño colectivo que triunfa", ha dicho la presidenta antes de asumir.

Bachelet comienza su gestión con una economía en clara desaceleración y donde difícilmente se mantendrán las cifras macroeconómicas positivas de la administración anterior.

Todo ello combinado con altas expectativas sociales que, en parte, fueron alimentadas por la propia Bachelet en su campaña, pero que venían desde mucho antes y que se manifestaron ruidosamente en las calles durante el año 2011, cuando los estudiantes levantaron sus exigencias de una educación gratuita y de calidad.

En su discurso dado más tarde desde el balcón de la casa de gobierno, ante más de 6.000 personas, Bachelet sostuvo que "ha llegado la hora de iniciar un camino claro hacia una sociedad desarrollada, tolerante y mucho mas justa".

Dijo que su mayor aspiración es que, al terminar su segundo mandato, Chile sea algo más que buenas cifras macroeconómicas y se transforme "en una mejor Patria para vivir y una mejor sociedad para toda su gente".

Enfatizó que su deseo es que la Plaza de la Constitución, hacia donde se orienta el balcón desde donde habló, rinda honor a una Carta Fundamental "hecha y nacida en democracia", en alusión a su programa de reforma radical a la Constitución de 1980, proclamada en dictadura y cambiada sólo en parte durante los gobiernos democráticos posteriores.

En ese sentido, se comprometió a cumplir su programa de gobierno. Señaló que iba a buscar muchas instancias de diálogo, pero que esa dinámica tenía que tener como claro norte "el cumplimiento total del programa".

Finalmente, señaló que "el gran adversario de Chile es la desigualdad", por lo que su labor se orientará a mejorar las principales plataformas que dificultan mejorar ese camino: educación, salud, empleo y tolerancia.