La lluvia, por momentos torrencial, que azotó a Buenos Aires este miércoles (18.02.2015) no fue impedimento para que decenas de miles de argentinos se congregaran en la llamada “Marcha del Silencio” en memoria del fiscal Alberto Nisman, muerto hace exactamente un mes en extrañas circunstancias en su departamento del barrio de Puerto Madero, en la capital de Argentina.

La manifestación, convocada por un grupo de seis fiscales argentinos, contó con la presencia de la exesposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, las dos hijas del fiscal, familiares, amigos y ciudadanos que quisieron rendir un homenaje al hombre que investigaba el atentado contra la mutual judía AMIA ocurrido en 1994 y que falleció apenas cuatro días después de haber denunciado a la presidenta Cristina Fernández por supuesto encubrimiento de sospechosos iraníes.

La marcha arrancó bajo una intensa lluvia desde la Plaza del Congreso, con dirección a la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, sede del Ejecutivo. Según el diario argentino Clarín, la presidenta Cristina Fernández había abandonado el edificio con rumbo a su residencia de veraneo, cerca de Mar del Plata. La manifestación también contó con el respaldo de referentes opositores, candidatos presidenciales y representantes de sectores sociales y asociaciones civiles.

Críticas del gobierno. En los días previos, la convocatoria había sido rechazada por el gobierno, al considerar que tenía un sesgo político opositor, aunque el secretario general de Presidencia, Aníbal Fernández suavizó este miércoles la tensión al afirmar que “iría a la marcha”, pero que no lo haría porque “sería una provocación”. Frente a las críticas, los convocantes, entre los que se encuentran algunos de los fiscales argentinos más destacados, afirmaron que la marcha solamente busca rendir homenaje a Nisman.

Algunos de los presentes portaban carteles con consignas como “Todos somos Nisman”, “Cristina, no te metas con la República” y “Justicia”, mientras otros gritaban “Argentina sin Cristina” o “asesina, asesina”. Las manifestaciones se repitieron en distintas ciudades del interior, como Santa Fe, Córdoba, Rosario y Mar del Plata, así como en Australia, Alemania, Francia, España y otros países.