Miles de jóvenes marcharon este jueves con disfraces y tambores frente al palacio presidencial de La Moneda en Chile, exigiendo educación gratuita y de calidad al gobierno de Sebastián Piñera.

La movilización, en rechazo a que empresas privadas se lucren con la educación escolar y universitaria, fue apoyada por trabajadores y profesores, algunos que viajaron más de mil kilómetros.

Los estudiantes, a los que el gobierno prometió una inversión en educación de US$4.000 millones en varios años, suman dos meses movilizados, en medio de un alto apoyo social, según sondeos.

"Queremos avanzar a un sistema educativo que abra posibilidades a romper con este Chile segregador y desigual", escribieron hoy en la revista The Clinic Giorgio Jackson y Camila Vallejo, líderes del movimiento.

Los dirigentes, que han movilizado a cientos de miles de jóvenes, apuntaron al hecho que en Chile toda la educación universitaria es pagada, aunque existen becas para los alumnos más pobres.

De hecho, un estudiante que curse medicina en la estatal Universidad de Chile puede egresar con una deuda de US$50.000 o más, la que debe pagar durante largos años, refiere el cable de la agencia Dpa.

El gobierno conservador de Piñera, quien desde 1980 proponía el actual sistema, no está dispuesto a cambiar el mecanismo existente y los fondos prometidos son básicamente para abaratar los costos de los créditos con que los alumnos pagan sus estudios.

Los estudiantes, que exigen un plebiscito y estatizar (nacionalizar) el cobre, tienen en jaque al gobierno, cuyo apoyo bajó a mínimos históricos, en medio de exigencias de cambio de gabinete en el oficialismo.

La crisis, en medio de movilizaciones ambientales, regionales y sociales este año, provocó una crisis de representación político, coinciden todos los sectores.

De hecho, encuestas de todo signo revelan que entre 60% y 70% de los chilenos rechazan al presidente, las coaliciones políticas y el Congreso.