Madrid. Miles de personas se congregaron este martes en los alrededores de un fuertemente blindado Congreso de los Diputados en Madrid en una nueva protesta masiva contra las medidas de austeridad impuestas por el Gobierno.

La policía antidisturbios cargó contra algunos manifestantes en la Plaza de Neptuno y detuvo a varios de ellos, según imágenes en directo difundidas por televisión.

Un dispositivo de 1.300 policías ha sido desplegado por las autoridades para impedir el acceso a la Cámara Baja de cualquier participante en la marcha "Ocupa el Congreso", con el que muchos manifestantes dicen no sentirse representados.

"No vamos a ocupar el Congreso porque no somos bárbaros, es un acto simbólico, para que se oiga y sirva para algo", dijo Julita Gómez, maestra jubilada de 61 años, en una concentración en Atocha.

Las asambleas ciudadanas y las protestas espontáneas que se organizaron desde el mediodía se transformaron en cinco marchas por la tarde que confluyeron en las inmediaciones de la Cámara Baja, sede de la soberanía nacional, donde los diputados estuvieron reunidos toda la jornada.

Los diputados del grupo parlamentario Izquierda Unida Plural decidieron abandonar el hemiciclo y unirse a la protesta.

"Nuestra salida del Congreso de los Diputados ha sido recibida con centenares de personas aplaudiendo. Continuaremos fuera", dijo el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón en un tuit.

"Yo tengo una niña de 6 meses y me tiro trabajando 18 horas bajo la lluvia para que me quiten 700 euros. ¿Cómo voy a pagar las vacunas de mi hija que cuestan más de 70 euros y qué le voy a regalar por Navidad? Yo tengo que estar aquí". Cabo de 26 años.

Un joven guardia civil llegó desde Sevilla junto a otros compañeros para unirse a la protesta y pedir a los diputados que den marcha atrás en las políticas de recortes.

"Pedimos que nos escuchen, que den marcha atrás. No pueden hablar de democracia y Constitución. Mi superior me está engañando, está ahí encerrado en el Congreso", dijo el cabo San Juan, de 26 años, visiblemente indignado con un recorte de 700 euros en su sueldo.

"Yo tengo una niña de 6 meses y me tiro trabajando 18 horas bajo la lluvia para que me quiten 700 euros. ¿Cómo voy a pagar las vacunas de mi hija que cuestan más de 70 euros y qué le voy a regalar por Navidad? Yo tengo que estar aquí", añadió, asegurando que muchos de sus compañeros piensan lo mismo pero tienen miedo a hablar.

Grupos de funcionarios de todas partes de España llegaron a la capital en autobuses para unirse a la marcha del 25-S.

"Como sigamos así, volvemos al Medievo. Estamos pagando los de abajo. Esto no puede seguir así. Hay que cambiar el sistema", dijo Alicia, una argentina de 60 años y en paro, llegada a la capital desde Granada.

Las medidas de austeridad diseñadas por el Ejecutivo encabezado por Mariano Rajoy para reducir en 65.000 millones de euros el déficit presupuestario para 2014 han dado lugar a numerosas manifestaciones en los diez meses de Gobierno del Partido Popular.

La protesta fue convocada por la coordinadora 25-S, que incluye a numerosos colectivos como parte del movimiento ciudadano de "indignados" 15-M.

En el manifiesto de la convocatoria colgado en Internet (www.coordinadora25s.wordpress.com), se lee que el propósito es rescatar al Congreso de un secuestro que "ha convertido a esta institución en un órgano superfluo".

"Un secuestro de la soberanía popular llevado a cabo por la troika y los mercados financieros y ejecutado con el consentimiento y la colaboración de la mayoría de partidos políticos", dice el manifiesto.

"Abrir un proceso constituyente", "Soberanía Popular, ya" y simplemente la palabra "No" eran algunas de las pancartas que se leían en las concentraciones.

Las protestas coinciden con un momento delicado para el Gobierno español, que afronta presiones para que solicite un rescate y en los próximos días ha de presentar los presupuestos generales para 2013, que se espera incluyan más recortes.

Toma del Congreso. La jornada comenzó con polémica a raíz de unas declaraciones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, comparando a los manifestantes con los golpistas que el 23 de febrero de 1981 ocuparon el Congreso de los Diputados.

"Nos hemos unido a la protesta, sobre todo porque no queremos que nos llamen golpistas, protestamos contra los recortes, sobre todo por el subsidio de 420 euros, que al no tener cargas familiares me lo dejan en 260", dijo Ondina, de 30 años, licenciada en Bellas Artes y en paro, que contó que había tenido que dejar la habitación en la que vivía en Madrid.

El presidente del Congreso, Jesús Posada, llamó a la tranquilidad durante la celebración de la protesta, mientras algunos diputados descartaban un cambio completo del sistema, como piden algunos manifestantes.

"Toda invitación a que los diputados abandonemos nuestro escaño para salir a congeniar con quienes están planteando la necesidad de replantear, no la legislatura, sino todo el sistema institucional, pues creo que no es oportuno en este momento", añadió el portavoz del Partido Nacionalista Vasco, Josu Erkoreka.

"Que sea un diputado el próximo parado", era uno de los gritos de la manifestación, junto a consignas a favor de la dimisión del Gobierno.

El acceso al Congreso permanece custodiado por la policía y vallado desde medidos de julio, cuando se celebraron varias protestas ciudadanas contra las medidas de austeridad, que supusieron recortes en pilares del Estado de bienestar como la sanidad o la educación, rebajas en el sueldo de los trabajadores públicos y subidas de impuestos.