Río de Janeiro. Miles de personas salieron a las calles de las ciudades más grandes de Brasil el jueves por la noche para protestar por el asesinato de una concejal de la ciudad de Río de Janeiro, una crítica abierta de las muertes de residentes pobres a manos de la policía.

Investigadores, fiscales e incluso líderes de bandas de narcotraficantes dijeron que el asesinato de Marielle Franco, de 38 años y una estrella en ascenso del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), parecía ser un asesinato político.

Franco, activista por los derechos humanos y las causas de las mujeres, murió baleada junto con su conductor en la peligrosa zona norte de Río alrededor de las 21.30 hora local la noche del miércoles. Su secretaria de prensa, que viajaba en el mismo vehículo, sufrió heridas leves pero no recibió ningún disparo.

Hace apenas unas semanas, el Gobierno federal decretó que el Ejército brasileño se haría cargo de todas las operaciones de seguridad en Río hasta el final del año, donde los asesinatos han aumentado drásticamente.

Franco, que formaba parte de una comisión para supervisar la intervención militar, criticó duramente la medida el domingo y dijo que podría empeorar la violencia policial contra los residentes.

"Es demasiado pronto para afirmarlo, pero obviamente estamos viendo esto como un asesinato en respuesta a su trabajo político, esa es la teoría principal", dijo un fiscal de Río de Janeiro, que habló a condición de que no se mencionara su nombre, ya que no estaba autorizado a discutir el caso.

Rivaldo Barbosa, jefe de la Policía Civil de Río, dijo a los periodistas: "Una de las posibilidades en el análisis es, sí, una ejecución". No especificó quién pudo haber sido el responsable.

Un investigador de la policía de la ciudad fue más allá y dijo que el motivo principal parecía ser la denuncia de Franco a la policía por las supuestas muertes de inocentes en sus constantes batallas con las bandas de narcotraficantes.

Al caer la noche del jueves, multitudes se congregaron en Río, Sao Paulo y otras ciudades, donde los manifestantes sostenenían pancartas pidiendo justicia y el fin de la violencia endémica de Brasil.