Se ha vuelto costumbre en los medios de comunicación caracterizar cada evento que ocurre en la mesa de diálogos de La Habana (Cuba) como un hecho trascendental, y no es para menos. Hoy, alrededor del proceso de paz ocurren cosas impensables hace unos años, como por ejemplo la reunión que se dio ayer en la llamada subcomisión técnica para el fin del conflicto, de la cual hacen parte seis miembros activos de la Fuerza Pública, bajo el mando del general Javier Flórez, y un grupo de comandantes guerrilleros de alto rango, dirigidos por Joaquín Gómez.

La misión de los hombres de guerra en la mesa de paz es la de explorar mecanismos de desescalamiento del conflicto y específicamente aproximar las visiones de las partes en lo que tiene que ver con el cese bilateral del fuego de manera definitiva. Ese es el principal encargo que llevan a Cuba los miembros de la Fuerza Pública que ayer se reunieron con los negociadores de la guerrilla. La idea es que antes de mitad de año la mesa de La Habana concrete gestos de paz que se sientan en Colombia para ir ambientando el punto más duro de la agenda: la refrendación popular.

La subcomisión técnica para el fin del conflicto se pactó hace más de seis meses, dentro del llamado acuerdo de principios para tratar el punto de víctimas. Por esos días el presidente Juan Manuel Santos venía insistiendo públicamente en que se necesitaba que la mesa de diálogos avanzara con mayor celeridad y propuso subdividirla. Desde ese momento nació la idea de integrar una subcomisión que tuviera un perfil técnico para ir abordando algunas materias del punto tres de la agenda de diálogos, que se refiere al fin del conflicto.

Entonces se definió que esta subcomisión estaría integrada por hombres de guerra. El Gobierno invistió al general Javier Flórez, uno de los comandantes con mayor experiencia en la lucha antisubversiva, como el jefe del Comando Estratégico de Transición. Las Farc, por su parte, bautizaron a la contraparte con el nombre de Comando Guerrillero para la normalización de la Fuerza Pública, que funciona bajo la dirección de Joaquín Gómez y Carlos Antonio Lozada, dos miembros del secretariado.

Desde ese momento se estuvo a la espera de que empezara a funcionar la comisión, pero los afanes de otras materias impidieron que sesionara. Luego, en agosto de 2014, vino un breve encuentro entre los miembros de la Fuerza Pública y los comandantes guerrilleros. “Pero no pasó de ser una ceremonia de protocolo, que no permitió que las partes siquiera discutieran el objetivo del encuentro”, explicó una fuente de alta credibilidad.

Finalmente, esta semana la subcomisión para el fin del conflicto volvió a tomar fuerza. El Gobierno anunció el refuerzo del equipo con la llegada de los generales del Ejército Martín Fernando Nieto y Alfonso Rojas Tirado, el general de la Fuerza Aérea Oswaldo Rivera, el contraalmirante de la Armada Nacional Orlando Romero y el general de la Policía Nacional Álvaro Pico.

Con esto se buscó darle mayor nivel al grupo de representantes de la Fuerza Pública en los diálogos de paz y se pidió el acompañamiento de los uniformados que más experiencia tienen combatiendo a las Farc, ya que su experiencia en las dinámicas del conflicto permite que se discutan materias que ayuden a desincentivar la guerra. Lo que sí quiso dejar claro el Gobierno es que esta comisión no tiene el carácter de negociadora, sino que buscará estrategia y experiencias que permitan avanzar hacia el desescalamiento del conflicto.

También se definió que la subcomisión trabajará paralela a la mesa en los últimos tres días de cada ciclo de negociaciones (el actual terminará mañana). Así, tras más de seis meses de delicadas discusiones internas, ayer los más experimentados generales de la Fuerza Pública colombiana y los jefes guerrilleros más combativos se vieron cara a cara en la mesa de diálogos.

La reunión fue a puerta cerrada y lo único que trascendió al respecto fue un comunicado de la delegación de paz de las Farc en que se propuso modificar el numeral tercero del punto tres de la agenda de diálogos, que se refiere a que el Gobierno coordinará la revisión de la situación de las personas privadas de la libertad por pertenecer o colaborar con las Farc.

La guerrilla propuso agregar: “De igual manera, una vez establecidas las correspondientes responsabilidades de los miembros de la Fuerza Pública que han actuado al margen de la ley en cumplimiento de órdenes superiores en relación con el conflicto interno, se estudiarán medidas que faciliten la reconciliación nacional sobre la base de verdad, justicia, reparación y no repetición”.

Y mientras esto ocurría en La Habana, al otro lado del Atlántico, en el Parlamento británico, se corrió la voz de que tanto el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, como el de las Farc, Iván Márquez, irían el próximo martes a Londres para hablar del proceso de paz. En el comunicado, firmado por el “grupo de amigos de Colombia”, se invita a hablar del proceso de paz de Colombia en el Parlamento británico. Sin embargo, fuentes de Gobierno consultadas negaron esta posibilidad y explicaron que la suspensión de las órdenes de captura de los miembros de las Farc solo opera en Cuba.