Río de Janeiro. El ministro de Seguridad Pública de Brasil, Raul Jungmann, expresó su deseo de que la intervención militar en la seguridad de Río de Janeiro, el estado más turístico del país, se prorrogue durante un año más, hasta finales de 2019.

En declaraciones a la prensa tras participar en una conferencia, Jumgnann aseguró que un año más de intervención sería necesario para "concluir el legado" iniciado en febrero de este año, cuando debido a la ola de violencia en la región, el presidente Michel Temer decidió intervenir la seguridad de Río de Janeiro, dando su control a los militares.

"Creo que el futuro gobernante de Río actuaría con buen sentido si se dispusiera a prolongar por lo menos por un año más esta intervención porque es el tiempo necesario para que podamos concluir el legado. Si tenemos más tiempo, mejores resultados vendrán", afirmó Jungmann.

Inicialmente, la intervención debe acabar el próximo 31 de diciembre, aunque el ministro espera que se renueve otros 365 días, por lo que duraría hasta el último día de 2019.

Debido a las elecciones de octubre, el estado de Río de Janeiro tendrá un nuevo gobernador a partir del 1 de enero, mientras que Brasil tendrá un nuevo presidente el mismo día. Jungmann afirmó que todavía no ha hablado con ningún candidato a gobernador de Río ni a la presidencia del país.

Los índices más recientes de violencia muestran que la presencia de las Fuerzas Armadas no se ha traducido en un descenso significativo en los índices de la delincuencia.

"Tengo la seguridad de que esta reestructuración de las policías que se hace aquí por las Fuerzas Armadas va por el buen camino. Pero si piensas que Medellín necesitó ocho años, Bogotá nueve, Ciudad Juárez necesitó cinco años. Evidentemente, entiendo que si no hay la total intensidad, al menos la intervención debería continuar algún tiempo más", explicó, en alusión a otras ciudades latinoamericanas que vencieron graves problemas de delincuencia.

"Si te imaginas el grado de degradación al que llegó el sistema de seguridad de Río de Janeiro, tenemos que dar más tiempo al tiempo, para reciclar, formar, cualificar, para equipar este personal, para entrenar nuevamente, para dar un sentido de autoestima a esta policía", añadió.

La intervención militar en la seguridad de Río fue decretada por el presidente Michel Temer, el 16 de febrero con la intención de poner fin a la crisis de violencia que comenzó a mediados de 2016, se agravó en 2017 y alcanzó su pico este año.

Sin embargo, los índices más recientes de violencia muestran que la presencia de las Fuerzas Armadas no se ha traducido en un descenso significativo en los índices de la delincuencia.

Según datos del Instituto de Seguridad Pública de Río, las muertes como consecuencia de enfrentamientos con las autoridades crecieron un 46% en mayo con respecto al mismo mes del año pasado, hasta las 142.

En 2017, al menos 6.731 personas fueron asesinadas en el estado de Río de Janeiro, entre ellas más de 100 agentes de policía y diez niños alcanzados por balas perdidas.