El Espectador de Colombia publicó este domingo una entrevista al ministro de Defensa de Ecuador, Javier Ponce, quien analiza la insurrección policial de hace unas semanas contra el presidente Rafael Correa, la que a su a juicio fue un intento fallido de golpe de estado.

¿Cómo se explica lo que pasó?

- Creo que fue un intento fallido de golpe de estado. Desde el momento en que me informaron que estaban tomados el aeropuerto de Quito y el puente de la Unidad Nacional en Guayaquil, me dije: así comienzan los golpes de estado. Hay que estar atentos a cuál va a ser el desarrollo del asunto enlace y acompañar al comando conjunto de las FF.AA. para enfrentar la crisis. Pienso que fue un intento fallido de golpe de estado.

¿Por qué cree que pasó?

- Hemos estado viviendo un tiempo largo de movimientos conspirativos. La Constitución les dio el voto a los militares y a los policías, y eso produjo que sectores pasivos comenzaran a tener ambiciones políticas; sectores de oposición que no veían perspectiva de ganar las elecciones. Y lo hicieron montándose en dos pretextos: uno, el pago causado por una corrección que había que hacer a los sueldos de capitanes, mayores, suboficiales; otro, la desaparición de las famosas condecoraciones que tienen remuneración económica.

¿Y la Policía?

- Los problemas de la Policía son muy puntuales. La institución tiene una estructura caótica que permite manejos discrecionales por parte de oficiales y suboficiales, muchas veces corrupto, muchas veces en función de cosas personales. No descartaría tampoco pequeños sectores de la Policía con vínculos con el narcotráfico. Eso hay que investigarlo con profundidad.

¿Un intento de golpe de Estado sin los militares?

- Una locura, ¿no? Creo que los golpistas pensaron que los militares se plegarían porque el tema de compensaciones a cambio de condecoraciones estaba también vivo en las Fuerzas Armadas. Lo que pasó es que hubo un hecho determinante: la pasión del presidente en Regimiento Quito, que si bien significó un giro peligroso para la estabilidad de la democracia, al mismo tiempo centró el conflicto en el rescate del presidente, y todas las fuerzas sociales rechazaron el secuestro. Naturalmente también las Fuerzas Armadas. Así, los golpistas perdieron cualquier posibilidad de encontrar apoyo en sectores sociales y militares.

¿Y la toma del aeropuerto?

- La toma estuvo dirigida por un grupo de suboficiales que salían este octubre de la Fuerza o que debían ascender. Entonces el temor de ellos era que la ley les quitara los bonos de ascenso y los bonos de disponibilidad. Pero ese sector está excluido de la Fuerza Aérea, está compuesto por aerotécnicos, no por pilotos. Son los proletarios de la Fuerza Aérea.

¿Y la inteligencia civil dónde estaba?

- Con la inteligencia civil creo que hay un problema gravísimo. El otro día vi un titular en el diario Hoy que decía: El país en crisis y la Inteligencia en clases. Porque mientras el Presidente estaba siendo secuestrado, todo el combo de la Secretaría de Inteligencia estaba en un seminario sobre seguridad. De todos modos, estamos investigando el hecho de que miembros de inteligencia de la Fuerza Aérea hayan estado participando en la toma. Entonces eso diría que estaba bloqueado ese canal de información. En el proceso de reestructuración de las Fuerzas Armadas una de las medias claves que hay es la unificación de las inteligencias de las tres fuerzas en una sola inteligencia militar.

Si aceptamos que fue un golpe fallido, ¿qué sigue para adelante?

- El panorama de la Policía no está claro. Es necesaria una reforma profunda en la institución buscando abrir canales de diálogo que permitan una estabilidad laboral mínima.

¿Cómo van las relaciones con Colombia?

- La reconstrucción total de las buenas relaciones es un hecho irreversible. No veo un problema a la vista.