El ministro de Hacienda de Colombia, Juan Carlos Echeverry, negó que quiera ser candidato presidencial, como en algunos sectores de opinión se ha empezado a rumorar.

Aunque en los cotilleos políticos se habla de la posibilidad de que Echeverry sea la ‘ficha’ del Partido Conservador en 2014 -si no hay reelección-, el alto funcionario ha descartado esa posibilidad.

“Yo soy un técnico, soy un profesor universitario y tengo una empresa, de manera que mi trabajo es manejar la hacienda pública, hacer un buen ministerio y después desde luego me dedicaré a mis actividades privadas”, aseguró al ser consultado por Elespectador.com.

Y volvió a insistir: “Espero es ser un ministro de hacienda hasta que el presidente Santos decida que debo acompañarlo en este cargo”.

Sin embargo, vale la pena recordar que El Espectador el fin de semana pasado hizo un completo análisis acerca de cómo Juan Carlos Echeverry está “cultivando” una candidatura presidencial. En el Congreso lo ven como un tipo brillante pero prepotente, con cara de presidenciable.

El martes 27 de marzo fue citado el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, a la plenaria del Senado para un debate de control político. ¿El motivo? Explicar qué medidas ha tomado el gobierno para palear la crisis que enfrenta el sector cafetero. Pero extrañamente, las primeras palabras del funcionario fueron para afirmar que no tenía ninguna aspiración de convertirse en candidato presidencial, lo que dejó en el ambiente una extraña sensación o, mejor dicho, como reza el adagio popular, una sensación de ‘explicaciones no pedidas, acusación manifiesta’.

Porque si la intención de Echeverry era borrar los constantes rumores, según los cuales está cocinando esa aspiración, el efecto fue contrario. En el Capitolio y en los mentideros políticos del país se dice que sería la gran carta del Partido Conservador para los comicios de 2014, candidato que surgiría desde las entrañas del pastranismo y quien, a juicio de propios y extraños, ha venido construyendo una sólida plataforma para catapultar su candidatura. Al fin y al cabo es el ‘dueño de la chequera’ en el gobierno de Juan Manuel Santos.

Ésta es una posición que tiene incómodo a más de uno. Así lo plantea uno de los más reconocidos dirigentes del Partido de la U, quien pidiendo la reserva de su nombre, aseguró que “los bobos fuimos nosotros, que en el Congreso le dimos todos el poder sobre el manejo de los presupuestos, comiéndonos el cuento de que no era político sino académico. ¿Qué más poder que la plata? Y en eso están juntos el ministro de Minas, Mauricio Cárdenas; el director de Planeación, Mauricio Santamaría; el director del Departamento Administrativo de Prosperidad Social, Bruce Mac Master y el director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega”.

La relación de estos altos funcionarios que manejan el núcleo de poder en el gobierno de Santos es de vieja data. Durante el gobierno del ex presidente Andrés Pastrana -cuando Santos era ministro de Hacienda- uno de sus principales alfiles era precisamente Echeverry, entonces director de Planeación. En esa misma entidad estaba Santamaría haciendo sus primeros pinitos en la vida pública, al igual Ortega. Cárdenas, por su parte, era compañero de gabinete de Santos.