Desde que el excandidato a la presidencia de Colombia, Antanas Mockus, dijo que no descartaba ser precandidato a la alcaldía de Bogotá, ni tampoco la llegada de Gustavo Petro a sus filas, el Partido Verde entró en una etapa de convulsión que dejó a los ex alcaldes, ante los ojos de la opinión pública, como un grupo incomunicado, enfrentado entre sí y alejado de los tiempos en que recorrían el país como los mejores amigos. 

En entrevista con El Espectador, Mockus habla del futuro de la colectividad, cuyos máximos dirigentes se reúnen este sábado en Barranquilla.

-¿Qué espera del encuentro este fin de semana?

-Es una reunión que permite profundizar los acuerdos y las reglas que se han venido fijando en el Partido Verde para las elecciones. Se va a presentar el proyecto de Escuela de Formación, que esperamos atraiga a la gran mayoría de los candidatos, en conjunto con las responsabilidades que tenemos con el partido.

-¿Cuál va a ser su apuesta en las elecciones de octubre?

-Yo la definiría como gobiernos confiables con el sello verde. Buscamos sensibilidad al tema ambiental y sensibilidad a la igualdad, que ha sido una consigna compartida con Lucho, Enrique y Fajardo. Seguramente, tanto Sergio como yo tenemos un sesgo grande hacia el tema educativo y lo que queremos es tomarnos esto  muy en serio y desarrollar la idea de servidor público.

-¿Qué lecciones le quedaron de la campaña presidencial?

-Lo primero es dedicarle mucho tiempo al análisis de las situaciones y a la comprensión de lo que significa ser un servidor público. Hay fenómenos de violencia en algunos municipios, allí hay que blindar a la administración local desde las elecciones. El ideal es elegir a personas que puedan gobernar libremente sin compromisos.

-¿Qué errores no  repetirán?

-Creo que fuimos víctimas hasta cierto punto de nuestro éxito en las encuestas, que nos mostraron una realidad que luego no se consumó. Hay que combinar innovación, escuchar mucho a la gente con un cierto chequeo de que las actividades típicas de las cosas electorales no lo absorban a uno. Es decir, un punto medio entre activismo electoral y reflexión estratégica y preparación del programa de gobierno y decisiones de fondo sobre lo que se va a hacer.

-¿Al fin usted va a ser o no precandidato por los verdes a la Alcaldía de Bogotá?

-Estoy un poco a la espera de la receptividad del partido. He planteado que para nosotros y la ciudad muy probablemente conviene que haya consulta. Hay que determinar si se necesita un programa común.

-Es decir, si es por usted, habrá postulación...

-Sí. Lo he defendido como un derecho y como una posible ruta de desarrollo y fortalecimiento del Partido Verde. Me interesa que me reconozcan el derecho, pero mucho más que valoren lo que se está por definir, o sea, hacer un programa conjunto llevando esa actividad a espacios de ciudadanía. Los candidatos y la ciudadanía colaboran.

-¿Cómo percibió la carta de Peñalosa donde dice que se inscribe como precandidato?

-Es una inscripción absolutamente bienvenida. Hay que felicitarnos: el Partido Verde es el primero en tener un precandidato oficial. La inscripción como precandidato también sugiere una actitud muy positiva frente a la consulta. Hay que mirar si otras características de la consulta recibirán el mismo apoyo entusiasta. Pero muy bien, felicitaciones a Enrique y al partido. Arrancamos con un buen precandidato.

-Y además de usted y Peñalosa, ¿quién más entraría en la precandidatura?

-Creo que debería haber por lo menos una mujer, por el tema de equidad de género, para que el tema sea como las ternas. Por prejuicios machistas uno suele olvidar que hay buenas líderes mujeres.

¿Esa mujer podría ser Adriana Córdoba, su esposa?

-Esa pregunta me complica la vida. Mejor hablar con ella. Yo creo en el trabajo profesional de ella, el cual ha defendido diciendo que es su prioridad.

-¿De dónde salió entonces la versión de que usted sería el candidato a la presidencia, Lucho el presidente del partido y Peñalosa la carta para la alcaldía?

-Eso nunca se planteó así. En alguna reunión, uno de mis colegas copresidentes propuso eso, pero claramente yo no lo acepté y siguió la discusión, pero claramente se vio que no se llegó a ningún acuerdo en ese sentido.

-¿Qué piensa del supuesto apoyo de Álvaro Uribe a Peñalosa?

-El ex presidente Uribe intervino bastante fuertemente en el proceso electoral. Él está respondiendo directa o indirectamente por algo muy complicado, que fue la yidispolítica. En lo de Wikileaks, hay afirmaciones de altos oficiales del Ejército colombiano sobre el tema de los falsos positivos como una respuesta de algunos militares a la presión presidencial por resultados. Esas tres o cuatro razones son suficientes para mantener una distancia clara con Uribe.

-Dicen que su deseo de lanzarse a una precandidatura fue por atravesarse al apoyo de Uribe a Peñalosa...

-No es el factor único, no sé si sea el más importante, pero algo de molestia sí sentí. Creo que a la gente no le gusta que haya ese tipo de vaivén oposición y luego reconciliación. En mi caso, voy a guardar una respetuosa distancia y no veo exactamente cómo el ex presidente Uribe ayudaría a resolver los problemas de Bogotá con sus acercamientos. Ahora, hay que comprender mejor las intenciones del doctor Uribe. Respeto que cada quien hable con quien quiera, pero evidentemente hay un costo de esas conversaciones en algunos sectores del partido.

-¿Qué pasaría si Peñalosa  gana la consulta y se acerca a Uribe?

-Hay una relación compleja entre partido y candidato. Creo que, en general, los candidatos deben quedar con mucha libertad pero, evidentemente, un ejercicio de esa libertad puede en algún momento afectar fuertemente el partido y hasta debilitarlo.

-¿Por qué?

-Hay un dicho de que la política es dinámica y uno no debe quedar preso de sus antagonismos eternamente. Por otro lado, si uno por conveniencia cambia de un día para otro de aliados e ignora las diferencias filosóficas que puede haber —incluso si uno perdona sin que le hayan pedido perdón y demasiado rápido— pues con toda la razón la gente no entiende y se pregunta: ¿estos no eran dizque rivales? ¿No se oponían acaso a una tercera presidencia de Uribe?

-¿Ve posible un gobierno de unidad distrital en Bogotá?

-El tema de la unidad puede servir, pero me parece que lo clave es la unidad bajo principios y reglas de juego. Cierto tipo de prácticas clientelistas, contratos, cargos, para pagar favores serían fatales otra vez para la ciudad.

-¿Por qué existe la percepción de que los verdes están enfrentados?

-Cambió el escenario y entramos  a enfrentar un reto distinto. El año pasado era elegir congresistas y presidente de la República. Este año el reto es elegir buenos alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y ediles. Eso significa que a nombre del Partido Verde van a estar presentándose gran cantidad de candidatos. Es natural que cuando se aborda un nuevo terreno haya diferencias y discrepancias.

-Dicen que las cosas entre ustedes no están muy bien...

-Si el Partido estuviera muerto no habría diferencias ni ello le importaría a la ciudadanía. El partido está vivo precisamente porque hay diferentes opciones y miradas. Si no hay un cierto nivel de innovación, pienso que el verde se volverá gris. Ponernos de acuerdo en cuál es la innovación nos tomó meses la vez pasada. Las preferencias de la gente por el Partido Verde son fuertes. El Verde es vida y está a prueba de diferencias.