La Paz. El presidente boliviano Evo Morales logró este miércoles incorporar a la empresa privada, hasta hace poco dura crítica de su gestión, en un amplio acuerdo económico y social con organizaciones sociales que podría aliviar tensiones en los próximos años.

La gran ausente en la primera cumbre multisectorial convocada por Morales casi al término del segundo año de su segundo mandato quinquenal fue la cúpula de la Central Obrera Boliviana, próxima a ser renovada, aunque participaron la mayoría de los sindicatos nacionales urbanos y rurales.

La cúpula empresarial, que durante el primer gobierno de Morales se había alineado con la oposición derechista, llevó una amplia delegación a la cumbre de más de un mes, en la cual terminó aceptando participar en un Consejo Económico Social junto con el Gobierno y organizaciones sindicales y sociales.

"Hemos sido escuchados y en verdad hacía mucho tiempo que queríamos tener esta oportunidad", dijo a periodistas el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Daniel Sánchez, tras la clausura del encuentro realizado en la ciudad central de Cochabamba.

Un primer gran desafío del consejo será la negociación tripartida de aumentos salariales para este año, con la que Morales podría evitar las largas protestas, incluidas huelgas y bloqueos, con que los sindicatos acompañaron en años pasados sus forcejeos con el Gobierno en torno a los salarios.

El ministro de Economía, Luis Arce, dijo que "será la primera vez que los empresarios participen en una negociación salarial", cuyas bases serán la compensación de la inflación y el fomento de la producción.

"Ahora somos parte de un compromiso por Bolivia", dijo Sánchez, acompañado por otros dirigentes empresariales que tras los discursos de clausura se mezclaron entre decenas de sindicalistas e indígenas que abrazaron a Morales.

"Mandato histórico". El gobernante, quien sufrió en el último año un duro desgaste por protestas sindicales e indígenas y una campaña opositora contra una primera elección popular de jueces, dijo que tras los cambios políticos que impulsó en el pasado quinquenio, la cumbre le mandaba dar prioridad a la economía.

"Es un mandato de un encuentro histórico, inédito. Nos hemos reunido no solamente unos cuantos (...) aquí ha participado más de 90% de las fuerzas sociales, un compromiso del pueblo para construir la nueva Bolivia", dijo.

El también líder de los productores de coca, en el Gobierno desde enero del 2006, abrió las puertas del poder a las mayorías indígenas del país y puso en marcha una estatización económica -incluidas nacionalizaciones en hidrocarburos, minería, electricidad y telecomunicaciones-.

"Hay que acelerar el crecimiento", por sobre el 5,0% promedio del pasado quinquenio, afirmó, al destacar la presencia del empresariado en el consejo que buscaría definir proyectos de aliento a la producción en todos los sectores, en especial la agricultura, la minería y la manufactura.

El líder socialista, seguidor del venezolano Hugo Chávez, saludó el consenso con el que la cumbre aprobó más de 500 "mandatos" de plan de gobierno, incluido un "pacto por la producción" impulsado por la CEPB.

La cumbre social, que según Morales será seguida próximamente por otra de partidos políticos, aprobó una larga lista de "mandatos" de corto y largo plazo, entre ellos planes para industrializar materias primas como los hidrocarburos y los minerales y construir carreteras.