Madrid. El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, anunció este sábado la llegada de otros nueve presos políticos cubanos tras un histórico acuerdo entre el Gobierno de Cuba y la Iglesia católica de la isla caribeña.

El ministro, de viaje en Kazajistán, adelantó que el próximo martes nueve presos se unirían a los once excarcelados que viajaron a España esta semana con un estatus de residencia, que implica que pueden regresar a Cuba si así lo desean.

Una portavoz del ministerio español confirmó las declaraciones de Moratinos a diversos medios en Kazajistán, añadiendo que se estaban llevando a cabo los trámites sobre vuelos y billetes para acomodar a los presos y sus familiares.

Moratinos pidió comprensión a los disidentes que ya están en España, que se quejaron de que se encuentran en un limbo jurídico, al menos temporalmente, sin libertad para decidir, y que desconocen qué les depara el futuro.

"Pido un poco de comprensión, ya no pido gratitud, pero un poco de comprensión por parte de aquellos que han recibido el compromiso de este Gobierno y de toda la sociedad española de ayudarles en esta última etapa", declaró el ministro tras una reunión informal de ministros de Exteriores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), celebrada en Alma Atá, Kazajistán.

La excarcelación de presos ha llegado como parte de una histórica negociación entre la Iglesia Católica y el Gobierno de Raúl Castro, quien ha prometido liberar a 52 emblemáticos presos políticos antes de octubre.

El Arzobispado de La Habana confirmó esta semana que 20 de los 52 presos políticos que el Gobierno cubano prometió excarcelar en un plazo máximo de cuatro meses aceptaron emigrar a España.

No obstante, la portavoz de Exteriores no pudo precisar si la cifra de disidentes liberados que deciden viajar a España podría aumentar.

Los 52 presos políticos que el Gobierno decidió liberar tras un insólito diálogo con la Iglesia Católica forman parte de un grupo de 75 opositores encarcelados en 2003 y condenados a penas de entre 6 y 28 años, en un proceso conocido como "Primavera Negra".

El diálogo de mayo con la Iglesia comenzó en medio de una lluvia de críticas internacionales contra las autoridades comunistas de la isla por la muerte del disidente Orlando Zapata, tras una huelga de hambre de 85 días para pedir mejores condiciones de detención.

Cuba considera a los disidentes como mercenarios al servicio de su enemigo Estados Unidos y en el pasado ha recibido críticas por su rendimiento en materia de derechos humanos.

Los primeros presos que llegaron a España solicitaron la inmediata puesta en libertad del resto de sus compañeros, sobre todo de los que habían decidido quedarse en Cuba, cuyos trámites a su juicio deberían ser más sencillos que los que precisan los que han decidido exiliarse.