Sao Paulo. El mayor movimiento mundial de reforma de la tierra apoyará informalmente a la candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, pese a lo que considera el mediocre respaldo del Gobierno a su causa.

El fundador del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Joao Pedro Stédile, dijo a Reuters en una entrevista que una victoria de la candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones presidenciales de octubre abriría el camino a más ocupaciones de tierra por parte del movimiento.

La violencia y los conflictos por tierras probablemente aumentarían si gana el candidato opositor, José Serra, del centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), afirmó Stédile desde Sao Paulo.

"Con Dilma, nuestra base social se dará cuenta de que vale la pena movilizarse, que podemos avanzar, con más ocupaciones y huelgas", afirmó el activista de 56 años, que no suele dar entrevistas.

Mientras que "si gana Serra, será una completa hegemonía del negocio agropecuario. Será lo peor de todos los mundos. Habrá más represión y, por lo tanto, más tensión en el campo", comentó.

El MST, un grupo de tendencia de izquierda que representa a cerca de medio millón de personas, respaldó formalmente la candidatura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva cuando ganó su primera elección en el 2002, esperando un impulso a su causa, pero se ha decepcionado por la inclinación del mandatario hacia una ideología de centro.

Las redistribuciones de tierra del Gobierno han disminuido hasta ser casi totalmente nulas durante el segundo período de Lula, que comenzó en el 2007, y el MST afirma que el ex trabajador metalúrgico, que apoya la candidatura de Rousseff, se ha alineado cada vez más con los empresarios agrícolas.

Pérdida de influencia. Datos del Gobierno muestran que casi un millón de familias brasileñas fueron reubicadas en los últimos siete años. Menos de un 10% de la tierra fue obtenida a través de expropiaciones de terrenos no productivos, que la MST persigue a través de ocupaciones.

"Lula no ha hecho una reforma agrícola, sino una política de asentamientos", dijo Stédile, quien aseguró que el número oficial de familias reubicadas es el doble del total real.

Stédile sostuvo que la visión de la mayoría del movimiento era de apoyo a Rousseff y que no existe otra alternativa realista para apoyar a alguno de los candidatos presidenciales más de izquierda.

La carrera por la presidencia de Brasil es en gran medida una competencia entre Serra y Rousseff, la ex jefa de Gabinete de Lula que fue militante de izquierda durante su juventud.

El MST, descrito una vez como el movimiento social más importante del mundo, se ha vuelto cada vez más un blanco de críticas de políticos y de los medios de comunicación.

La agrupación ha extendido su lucha contra grandes corporaciones y se ha mantenido fiel a una ideología leninista que ha perdido resonancia en la medida en que la economía de Brasil ha crecido bajo las políticas pragmáticas de Lula.